No a la incautación de la Red: La CSI lanza una campaña mundial

Por Paola Totaro

 

Una Internet sin trabas, libre de cualquier control político y accesible a todos podría quedar relegada a la historia cibernética en base a una propuesta contenciosa por parte de una agencia de Naciones Unidas muy poco conocida.

La batalla por Internet podría cambiar la forma de acceder a la información. (Foto/Freeimagelive/stockmedia.cc)

Ministros de telecomunicaciones de 193 países se reunirán a puerta cerrada en Dubái el mes que viene para debatir planes destinados a dejar el control de Internet en manos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) de la ONU.

La iniciativa ha desencadenado una feroz y subrepticia  guerra diplomática entre un poderoso bloque de naciones, encabezado por China, que quiere ejercer un mayor control sobre la red, y una serie de democracias determinadas a preservar la arquitectura independiente y abierta de la World Wide Web.

En esta batalla por asumir el control se ha creado también un cártel de corporaciones de telecomunicaciones que unieron sus fuerzas para apoyar los cambios, arguyendo enmiendas a las regulaciones en los precios que sectores críticos advierten podrían allanar el camino para la introducción de incrementos considerables en el costo de la utilización cotidiana de Internet, incluyendo el correo electrónico y las redes sociales.

No obstante, dando muestras de una unidad sin precedentes, diversos grupos de defensa de los derechos civiles, incluyendo grandes corporaciones de comunicaciones y sindicatos, se reunirán en Londres el lunes para lanzar una campaña mundial y una petición titulada ‘No a la incautación de la Red’.

La campaña encabezada por la CSI instará a la ONU y a la propia UIT a que se inicie de inmediato un debate global respecto al plan, exigiendo que se posponga cualquier decisión hasta que todas las partes interesadas – y no sólo los Gobiernos – puedan dar su opinión.

Según la Secretaria General de la CSI, Sharan Burrow, es necesario emprender una acción urgente a escala mundial, dado que pesa una amenaza muy real sobre “Internet tal como la conocemos”.

“A menos que actuemos de inmediato, nuestro derecho a comunicarnos y a intercambiar información libremente podría cambiar para siempre.

”Un grupo de grandes corporaciones de telecomunicaciones se ha unido a países como China, Egipto y Arabia Saudita, que ya imponen fuertes restricciones a las libertades de Internet”, indicó.

”La propuesta había pasado hasta ahora desapercibida, pero tendría implicaciones extremadamente graves.

”Los Gobiernos – y grandes compañías en el mundo entero – podrían terminar teniendo derecho no sólo a restringir Internet y controlar todo lo que se hace en línea, sino además hacer pagar a los usuarios por ciertos servicios como el correo electrónico o Skype”.

 

¿Cambio en la era digital?

La UIT, creada  en 1865 para regular la entonces embrionaria tecnología del telégrafo, pretende que se lleve a cabo una revisión del Reglamento de las Telecomunicaciones Internacionales (RTI), teniendo en cuenta la revolución aportada por la era digital, y que se redefina su mandato a fin de incluir también Internet.

Dicho Reglamento fue reformado por última vez durante una cumbre mundial celebrada en Melbourne, Australia en 1988, más de dos años antes de que un científico británico llamado Sir Tim Berners-Lee enviase con éxito por primera vez un mensaje entre un cliente y un servidor de HTTP (Hyper Text Transfer Protocol) a través de Internet.

No obstante, un borrador del nuevo Reglamento, elaborado en secreto y que únicamente ha salido a la luz recientemente tras ser publicado en el sitio web de la UIT, revela que lejos de tratarse de actualizaciones inocuas para mantenerse al día en cuanto al cambio tecnológico, el nuevo Reglamento podría legitimar una amplia intervención estatal y política con la excusa de proteger la seguridad nacional e internacional.

En caso de aceptarse, los cambios implicarían:

  • Permitir que los Gobiernos restrinjan o bloqueen la distribución de información a través de Internet
  • Permitir un régimen global de control sobre las comunicaciones en Internet, incluyendo la obligación de que quienes envíen o reciban información se identifiquen
  • Requerir que Internet se utilice únicamente de manera ‘racional’
  • Permitir a los Gobiernos que bloqueen el acceso a Internet si consideran que interfiere en los asuntos internos de otros Estados o que se pudiese divulgar información de ‘carácter delicado’

 

Críticas

Cuando queda apenas un mes para el inicio de la cumbre, se están alzando cada vez más voces críticas desde sectores de lo más dispares – desde científicos, informáticos y especialistas en políticas de comunicaciones a grupos defensores de los derechos civiles, grandes corporaciones de la red y organizaciones sindicales – advirtiendo que una intervención y censura centralizada de Internet no sería el único peligro inherente en esta propuesta.

Otra serie de enmiendas propuestas, preparadas por las corporaciones nacionales de telecomunicaciones, agrupadas en la Asociación de Europea de Operadores de Redes de Telecomunicaciones (ETNO), defienden que se estudie la posibilidad de introducir modelos de fijación de tarifas basadas en que el ‘remitente pague’ para las futuras negociaciones sobre telecomunicaciones comerciales.

La puja para que se amplíen las regulaciones respecto a los precios proviene del hecho de que los gigantes nacionales de telecomunicaciones, algunos estatales y otros recientemente privatizados, están cada vez más decididos a llevarse una mayor porción del ‘pastel’ de los beneficios aportados por Internet.

La propuesta de ETNO, que incluye las opiniones de los proveedores italianos, alemanes y franceses, se ha filtrado siendo publicada en el sitio web especial www.WCITleaks.org.

Según su propuesta, el Reglamento debería enmendarse para “garantizar un margen de beneficios adecuado respecto a las inversiones en infraestructuras de banda ancha” mientras que los “operadores” deberían estar capacitados para “negociar acuerdos comerciales para lograr un sistema sostenible de compensación justa por los servicios de telecomunicaciones”.

Los analistas aducen que, de aceptarse, estos cambios permitirían que las empresas de telecomunicaciones obtengan mayores ingresos de los proveedores de contenidos y plataformas.

No obstante, ello no conduciría necesariamente a incrementar el acceso a Internet, ya que muchas compañías se mostrarían cada vez más reacias a invertir en comunidades de usuarios que pudieran considerarse menos rentables.  Esto afectaría a los países más pobres y menos desarrollados, así como a las organizaciones sin fines de lucro.

De hecho, la violación de la neutralidad de la red, según los expertos políticos, podría crear un nuevo obstáculo para los emprendedores e innovadores, particularmente aquellos que disponen de menos capital o recursos financieros para acometer riesgos y crecimiento.

Burrow afirmó que la campaña era necesaria también para garantizar que los trabajadores y trabajadoras del sector de telecomunicaciones – así como aquellos empleados en otras industrias – tengan ocasión de “estar en la mesa de negociación y no quedar fuera de las negociaciones como es el caso de momento”.

El plan para enmendar la fijación de tarifas, según sus detractores, no es sino un intento de último momento por parte de algunas grandes empresas de telecomunicaciones para acabar con los actuales modelos comerciales y extraer mayores beneficios de Internet.

Desde su creación, Internet ha venido operando en base al principio de lo que se conoce como una red ‘tonta’ que se limita a distribuir y transportar contenido sin preocuparse en absoluto por saber ‘para qué’ se utilizará ese tráfico ni a quién pertenece.

Tanto si se trata de un router individual o de las redes globales de puntos de intercambio (IEP), el principio sigue siendo el mismo, y está impreso en el ADN de Internet.

Pero las grandes corporaciones nacionales de telecomunicaciones que han invertido en el establecimiento de las redes y la mayor parte de la infraestructura global están cada vez más frustradas por el crecimiento y el éxito masivo que están teniendo ciertos negocios basados en la red y que utilizan sus ‘autopistas’ informáticas.

Ahora pretenden ascender en la cadena de valor y la única forma posible, en su opinión, es introducir recargos para sacar mayor partido a su inversión, recurriendo a los viejos modelos telefónicos de cargar el coste al emisor de la llamada, para aplicarlos a un fenómeno no lineal del Siglo XXI.

Según Burrow: “Un absoluto control de Internet por parte de los Gobiernos y las grandes empresas contradice la mismísima esencia de lo que la web representa: un acceso abierto y libre para todos”.

 

Para firmar nuestra petición “No a la incautación de la red” , visita:  http://www.change.org/noalaincautaciondelared

 

 

Comentar

Equal Times - Newsletter
Follow
us!