Brasil: ante la homofobia y la transfobia, la comunidad LGBTI se organiza

Brasil: ante la homofobia y la transfobia, la comunidad LGBTI se organiza

Iran Giusti, Victoria, André and Rodrigo outside Casa 1, in Sao Paulo, 7 February 2017.

(Mathilde Dorcadie)
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Ayudar a hombres y mujeres jóvenes homosexuales o transgénero que se encuentran en conflicto con su familia es la misión que ha asumido Iran Giusti, periodista y activista, al abrir las puertas de la Casa 1, un lugar de acogida y diálogo, en el centro de Sao Paulo.

Sin ningún tipo de ayudas públicas, pero con el apoyo de su red y la participación financiera de más de mil donantes, la ambición de este joven consiste en crear un proyecto que conlleve a la vez un acompañamiento individual y la sensibilización colectiva.

Brasil detenta el triste récord del mayor número de asesinatos homofóbicos y transfóbicos del mundo. En el año 2016, según el Grupo Gay de Bahía (GGB), se perpetraron 343 delitos de carácter homófobo, casi uno por día.

De acuerdo con datos de la organización Rede Brasil Trans, 144 transexuales masculinos y femeninos fueron asesinados el mismo año. Además de las innumerables agresiones de que son objeto todos los días las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero; violencias que por lo general empiezan en el seno de la propia familia.

“El novio de mi madre me golpeó, un día tuve que salir para evitar que la situación empeorara, para proteger a mi madre y a mis hermanos y hermanas”, relata Rodrigo, de 21 años, instalado en Casa 1 pocos días antes de su entrevista con Equal Times.

“Mi familia nunca aceptó mi orientación sexual”, cuenta André, de 26 años. “Querían impedirme ser quien soy y me prohibían salir de casa”.

Según Iran Giusti, son miles los jóvenes que se encuentran en situación precaria, desalojados de su casa, sin tener a quién recurrir para pedir ayuda. Cuando son menores de edad, pueden ser recogidos por la asistencia social a la infancia.

Con los mayores de edad las autoridades intervienen solamente en casos extremos, cuando viven en la mayor pobreza, en la calle o son objeto de explotación.

Y a menudo las autoridades remedian solamente los síntomas, tales como la drogadicción o las enfermedades psiquiátricas. A juicio de Marcos Vieira Garcia, investigador en psicología social en la Universidad de San Carlos, Brasil, entre el 20 y el 30% de las personas que se encuentran sin hogar en el mundo fueron expulsados por su familia debido al rechazo de su orientación sexual.

El proyecto vio la luz para evitar estos extremos. Nació de una experiencia vivida por el propio Iran, “Durante unos días albergué a un chico homosexual con quien compartí mucho de mi experiencia personal y militante. Posteriormente me escribió para decirme que mi acogida le había ayudado a recuperar la confianza.

A raíz de esta experiencia ofrecí albergue a otros jóvenes con problemas pasando un anuncio en Facebook. Recibí más de 50 solicitudes en dos horas. Milito por la causa de los homosexuales desde hace diez años, conocía este problema, pero no su magnitud”. En cuestión de meses, el apartamento de Iran era insuficiente para responder a la demanda.

 

“Mi madre me considera un ser diabólico”

Abierta en enero, la Casa 1 tiene actualmente capacidad para diez personas por un período de tres meses renovables. En una gran habitación común se han dispuesto dos filas de camas así como una pequeña sala de estar con televisión y conexión inalámbrica a Internet.

“Todo el mobiliario es regalado, hubo una gran ola de solidaridad. Cuenta con todas las comodidades, con cocina, lavandería, cuarto de baño”, comenta André. En medio de montones de ropa, Dani selecciona y almacena todas estas donaciones. Esta transexual, que ha vivido mucho tiempo en la calle, fue contratada como “ama de llaves”.

“Es un poco nuestra madre, hace las compras y nos enseña muchas cosas, como cocinar, por ejemplo. Iran es nuestro padre”, comenta divertido André.

Más que una casa, lo que se organiza es una ayuda mutua. Cada residente es seguido de cerca por el equipo de voluntarios. Redacción del currículo vitae, ayuda administrativa para inscribirse a la facultad, solicitar becas, el acompañamiento se adapta a cada persona.

Wesley, de 24 años, ha iniciado un tratamiento hormonal para cambiar de sexo. “Es increíble, aquí me brindan mucho apoyo. Todo el mundo ya me llama Vitoria. Mi madre me repudió. Es evangelista practicante y me considera un ser diabólico”. Ahora, Vitoria, que habla varios idiomas, sueña con hacer estudios de relaciones internacionales.

Antes de embarcarse en la aventura, los organizadores pensaron en crear un modelo económico viable. Para conseguirlo, a finales de 2016 lanzaron una financiación participativa que permitió reunir 112.000 R$ (36.000 USD) para pagar el alquiler de un año para empezar.

“Sin embargo, nuestro objetivo es la construcción de un centro cultural en la planta baja con el fin de generar recursos propios y permitir que la casa funcione de manera autónoma. Queremos demostrar que puede lograrse e inspirar otras iniciativas en otros lugares de Brasil”, afirma Iran Giusti.

El proyecto todavía está en sus ciernes, pero sus creadores ya tienen perspectivas más amplias. “La llamamos Casa 1 porque esperamos abrir una Casa 2, quizás más destinada a las mujeres amenazadas”, confía Iran.

En el barrio, los colores vivos de la casa y las oficinas que dan a la calle son una invitación al encuentro.

Los transeúntes que antes evitaban este antiguo edificio (que albergaba un bar, un colectivo okupa y servía al tráfico de drogas), ahora se detienen para mirar las pinturas expuestas por artistas amigos de la casa, o la biblioteca.

“Queremos traer color al barrio. Ganarnos la confianza de los vecinos y de los comerciantes”, se entusiasma Iran.

“Vamos a organizar actividades con los vecinos, como clases de ganchillo con los mayores. Es preciso entablar el diálogo y fomentar la diversidad. No debemos ocultarnos. Los refugios del ayuntamiento siempre se encuentran en lugares aislados, lejos de los ojos de la sociedad”.

Para Iran, esta apertura forma parte de la lucha concreta contra la homofobia. “Es tan importante como ayudar individualmente a un joven homosexual o transexual. De lo contrario, ¿para qué luchar por convertirlo en un buen profesional, si luego el comerciante de enfrente no va a querer contratarlo a causa de los prejuicios?”.

 

This story has been translated from French.