Caravana de madres centroamericanas tras el rastro de sus hijos migrantes desaparecidos

Caravana de madres centroamericanas tras el rastro de sus hijos migrantes desaparecidos
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A mediados de noviembre de 2016 tuvo lugar la duodécima caravana “Buscamos vida en caminos de muerte”, integrada por 43 madres centroamericanas. Por tercer año consecutivo se unieron a ésta los padres. Todos buscan unos hijos migrantes cuya pista se pierde en territorio mexicano, y lo hacen con fotografías de los desaparecidos colgando al cuello o portadas en la mano.

A las imágenes de sus hijos unen las de cientos de migrantes más, en representación de los familiares que no pudieron sumarse a la caravana. En esta ocasión recorrieron once estados mexicanos (Chiapas, Tabasco y Veracruz, entre ellos), parte de la ruta migratoria, para realizar búsquedas en albergues, cárceles y zonas de riesgo (denominadas así por la presencia del crimen organizado y por el vacío de autoridades).

La caravana, compuesta por madres y padres provenientes de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala denuncia la desaparición de miles de centroamericanos en México, pero también la falta de políticas migratorias que garanticen un tránsito seguro de los migrantes (hacia EEUU).

“Nuestros hijos salen hacia Estados Unidos en busca de trabajo y huyendo de la violencia. Sabemos de autoridades que golpean a los migrantes en su camino; más el crimen organizado, ya unido, estamos hablando de un crimen autorizado”, denuncia la salvadoreña Ana Zelaya, quien lleva 14 años buscando a su hijo y 12 años asistiendo a la caravana.

Rubén Figueroa, coordinador sur-sureste del Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM) quien acompaña y está detrás de la organización de la caravana de madres, comenta que con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos “habrá más radicalización y xenofobia [en México], lo que incrementará la inseguridad de los migrantes en la ruta migratoria que se ha realizado desde que el Gobierno mexicano [de Enrique Peña Nieto] anunciara [en julio de 2014] el Plan Frontera Sur”.

Este Plan tiene como objetivo poner freno a la migración centroamericana que utiliza México para llegar a EEUU, así como controlar los grupos delictivos que se aprovechan de la migración. No obstante, tras más de dos años y medio de la implementación de este plan, las violaciones de derechos humanos van en aumento, según denuncian los defensores de los migrantes, MMM entre ellos.

Otra consecuencia derivada del Plan es que ahora los migrantes escogen rutas más alejadas, además de no dudar en subirse al tren conocido como “La bestia”, en el que los migrantes viajan con el riesgo de caer o ser violentados por el crimen organizado.

El recorrido de la caravana en esta duodécima edición incorporó la zona de bosques y de costa del Pacífico, un trazado empleado habitualmente para el contrabando de drogas y mercancías, y, más recientemente, por el flujo migratorio.

 

Central American mothers reach the frontier between Guatemala and Mexico.

Photo: Consuelo Pagaza

Marchas, charlas, encuentros con autoridades mexicanas, oraciones públicas, exposiciones de fotos de los desaparecidos en lugares transitados, y búsqueda de información casa por casa, forma parte de la agenda de estos progenitores (durante cerca de tres semanas) en su esfuerzo común por conocer el paradero de sus hijos.

 

The caravan of Central American mothers marches through Ciudad Cuauhtémoc, Frontera Comalapa, municipality (Chiapas, México).

Photo: Consuelo Pagaza

Sus objetivos: obtener pistas sobre el paradero de sus hijos desaparecidos, así como denunciar los cientos de desapariciones de migrantes y la falta de políticas migratorias que garanticen un tránsito libre y seguro.

 

As part of their search and their protest, the Central American mothers distribute information leaflets in all the towns they visit.

Photo: Consuelo Pagaza

Kata López, representante de las madres guatemaltecas, entrega volantes con información de la caravana de madres y el Movimiento Migrante Mesoamericano. Su objetivo es que el mayor número de ciudadanos mexicanos conozca de su existencia y que éstos puedan contactarlas en caso de contar con información útil.

 

The parents of the missing migrants address the Mexican senate.

Photo: Consuelo Pagaza

Madres y padres centroamericanos llegan al Senado de la República para exigir legislación contra las desapariciones forzadas y reiterar la urgencia de crear un marco legal que garantice el tránsito seguro de las personas que deciden migrar, y que castigue a los responsables de las desapariciones de migrantes en México.

 

“Where are they? Where are they? Our children, where are they”.

Photo: Consuelo Pagaza

“Los migrantes son trabajadores internacionales”, entonan madres y padres mientras caminan por las calles y colonias cercanas a las zonas migratorias. Siempre llevan la imagen de sus vástagos y las de cientos de migrantes desaparecidos. Preguntan a los lugareños si los han visto, cualquier pista es fundamental.

 

The train tracks at the Villa Chontalpa Sttion (in the Tabasco State) where migrants arrive to climb on the infamous goods train known as ’The Beast’ (which goes from southern Mexico to towns on the US border).

Photo: Consuelo Pagaza

Esta es una de las zonas más peligrosas de la ruta migratoria: los secuestros, las violaciones y la extorsión son moneda corriente, lo que no echa para atrás a las madres de la caravana, que se toman el tiempo de realizar sus pesquisas.

 

In Barra de San José (in the Villa Mazatán municipality, in Chiapas), in south-east Mexico, the mothers visit a section of the maritime route used by the migrants, a place that has claimed many victims.

Photo: Consuelo Pagaza

Pero la esperanza no flaquea, el trabajo del Movimiento Migrante Mesoamericano ha tenido como resultado el reencuentro de más de 269 hijos con sus respectivas madres y padres. El mensaje que dejan atrás, antes de volver a casa, es el de “Muros no, puentes sí”, en clara referencia a los planes del empresario convertido en presidente de EEUU.

This article has been translated from Spanish.