Conforme aumentan los desastres climáticos, se deteriora la infraestructura hidrometeorológica africana

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Mientras los países del Caribe se ven obligados a asumir los efectos devastadores de los recientes huracanes (Irma y María) que asolaron la región en septiembre, los expertos advierten que el subdesarrollo crónico de la tecnología y los servicios hidrometeorológicos en África dejan al continente peligrosamente mal preparado para afrontar desastres climatológicos.

La hidrometeorología, la ciencia y los mecanismos de observación del comportamiento atmosférico en relación con el agua, representa un importante campo en la predicción meteorológica, teniendo en cuenta que un exceso de lluvia ocasiona tantos daños como su escasez.

Hasta 54 por ciento de las estaciones meteorológicas en superficie del continente, y el 71 por ciento de sus estaciones de observación en altura (balones radiosondas lanzados a la atmósfera para recoger datos climatológicos) están anticuadas y resultan incapaces de aportar datos meteorológicos fiables, según los expertos.

Como resultado de esta dilapidada estructura, los países están perdiendo miles de millones de dólares como consecuencia de desastres relacionados con el clima y fenómenos meteorológicos, de acuerdo con el Banco Mundial, que afectan cada año a millones de personas en todo el continente.

“La creciente frecuencia e intensidad de los desastres naturales en el África subsahariana debería servir como señal de alarma para que los gobiernos y la comunidad internacional inviertan en servicios hidrométricos”, afirmó Makhtar Diop, Vicepresidente del Banco Mundial para África.

“Mejorar la exactitud de las previsiones meteorológicos no sólo contribuiría a salvar vidas, sino que ayudaría a las ciudades y comunidades africanas a incrementar su resiliencia frente al cambio climático”, indicó en un comunicado de prensa publicado para marcar el inicio de la Conferencia Ministerial Africana sobre Meteorología (AMCOMET) – Foro Hidrometeorológico Africano, celebrada en Addis Abeba, Etiopía en el mes de septiembre.

Además, muchos de los desastres climatológicos que se han producido en el continente en las últimas dos décadas podrían haberse prevenido con una apropiada infraestructura de previsión y pronóstico, según información compartida en el citado Foro.

“La capacidad de lanzar alertas tempranas basadas en previsiones fiables resulta especialmente esencial para preservar las vidas y los hogares de millones de personas en África”, indicó Josefa Leonel Sacko, Comisaria de Economía Rural y Agricultura de la Unión Africana.

Nueve de cada 10 desastres en África pueden achacarse a fenómenos meteorológicos extremos o al cambio climático, que amenazan las ganancias económicas del continente con inundaciones, sequías, ciclones tropicales y deslizamientos de tierras que ocasionan enormes daños a las infraestructuras y a la propiedad además de la pérdida de vidas humanas y medios de subsistencia. El Banco Mundial calcula que se necesitarían 1.500 millones USD para modernizar los sistemas de observación meteorológica del continente.

“Unos servicios hidrometeorológicos eficaces, incluyendo técnicas avanzadas de previsión del clima y del tiempo o simples limnímetros para medir el nivel de los ríos, contribuirían a garantizar que las comunidades reciban las alertas tempranas necesarias para prepararse antes de producirse los desastres”, comentó Petteri Taalas, Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Falta de políticas, falta de recursos

El principal desafío, no obstante, ha sido la escasez de recursos a causa de múltiples necesidades de desarrollo, según Justus Kabyemera, coordinador del fondo especial ClimDev-África del Banco Africano de Desarrollo (BAfD).

“El principal obstáculo es la ausencia de marcos políticos en relación con los servicios hidrometeorológicos en todo el continente, que se manifiestan en una falta de asignaciones presupuestarias nacionales para dichos servicios”, comenta a Equal Times.

Aunque muchos países africanos están implementando marcos de desarrollo globales y regionales relacionados e igualmente importantes –como la Agenda 2063 de la Unión Africana, el Plan de Acción del BAfD respecto al Cambio Climático, la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París, debe prestarse atención urgente a los servicios meteorológicos, hidrológicos y climáticos que ayuden a las comunidades en todo el continente a mejorar su resiliencia respecto al clima.

No obstante, Kabyemera indicó que, aunque los servicios hidrometeorológicos en África sean precarios, no todo es pesimismo y desolación. Algunos países, entre los que figuran Sudáfrica, Egipto, Nigeria, Kenya y Marruecos, han realizado inversiones para modernizar su infraestructura, según el responsable del banco. Señaló asimismo que otros países han emprendido iniciativas para reforzar sus sistemas meteorológicos, incluidos Benín, Chad, la República Democrática del Congo o Sudán del Sur.

Pese a que la financiación ha sido un enorme desafío, la mala coordinación de las inversiones en el sector también tienen en parte culpa de la actual situación.

“Los servicios meteorológicos suelen formar parte del ministerio de transportes, debiendo competir con proyectos de infraestructura para el transporta por la obtención de los escasos recursos disponibles. La inversión no está bien coordinada, y su implementación está fracturada, a lo que se suma que en ocasiones el conocimiento sobre cómo funciona realmente el servicio meteorológico es limitado”, indica Mary Power, directora de actividades regionales y de desarrollo en la OMM.

En ocasiones, constata, los conflictos y desastres naturales revierten los beneficios ya obtenidos, haciendo que resulte difícil establecer un calendario preciso sobre cuándo conseguirán los países africanos contar con infraestructuras y servicios meteorológicos adecuados.

Nuevas iniciativas

Con todo, se están llevando a cabo diversas iniciativas promovidas por agencias multilaterales de desarrollo y gubernamentales, para intentar mejorar la situación.
La OMM, en colaboración con el Banco Mundial, el BAfD, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y una serie de agencias de ayuda, ha prometido unos 100 millones USD para apoyar a un total de 25 países africanos a mejorar sus servicios meteorológicos y climáticos, incluyendo servicios a sectores económicos particularmente sensibles al clima, indicó Power.

Este organismo mundial está aportando además asistencia técnica para la formación y educación de personal, además del reforzamiento de intercambio de datos e información en toda África. Trabaja asimismo para identificar recursos adicionales para financiar tanto la infraestructura meteorológica como el suministro de servicios.

“Con el Proyecto de Demostración de las Predicciones de Fenómenos Meteorológicos Extremos, de la OMM, centros mundiales en EE.UU. y Europa comparten sofisticados productos para el proceso de predicción con centros regionales en África, que a su vez interpretan la información recibida para emitir advertencias y avisos a escala nacional sobre fenómenos meteorológicos que pudieran tener un impacto considerable, como lluvias y tormentas”, señala Power a Equal Times.

El BAfD ha venido también administrando asistencia institucional a la Iniciativa de apoyo a las Instituciones Climáticas Africanas, un proyecto valorado en 25 millones USD que pretende mejorar la capacidad de los centros climatológicos africanos para generar y distribuir información relacionada con el clima a gobiernos, agencias de ayuda y al sector privado.

Los centros incluyen el Centro Africano para las Aplicaciones Meteorológicas para el Desarrollo, un centro de información a escala continental con sede en Niamey, Níger; el Centro Regional de Agrometeorología e Hidrología para el Sahel el África Occidental, también basado en Niamey; el Centro de Predicción y Aplicaciones Climáticas, centrado en la región del Cuerno de África y con sede en Nairobi, Kenya; y el Centro de Vigilancia de Sequías para el Sur de África, con sede en Djibouti.
El BAfD invertirá además otros 21 millones de EUR en los centros hasta 2019, para proporcionar equipamiento destinado a la observación de fenómenos meteorológicos extremos, indica Kabyemera.

TAHMO

Uno de los proyectos hidrometeorológicos potencialmente más interesantes en África es el del Observatorio Hidrometeorológico Transafricano (TAHMO), que tiene previsto instalar una red de 20.000 estaciones meteorológicas de alta tecnología y bajo costo en toda África – una cada 30 kilómetros.

“El estado de la observación en África, salvo raras excepciones, resulta inaceptable y ha empeorado aún más en los últimos años”, comentó a Equal Times Frank Ohene Annor, responsable de operaciones de campo para TAHMO. “Sabemos además que no mejorará si seguimos haciendo lo mismo que hemos venido intentando durante la última década”.

La nueva generación de estaciones meteorológicas de TAHMO, indica Annor, son fáciles de instalar, simples de operar y requieren mucho menos mantenimiento que las estaciones tradicionales, que supone uno de los principales costos operativos.
“La estación es compacta, cabe en una caja de zapatos, de manera que no llama la atención, y está diseñada específicamente para ser robusta, adaptándose al entorno africano”.

TAHMO dispone ya de 296 estaciones operativas en África Oriental y Occidental. Un aspecto único de estas estaciones es que están situadas en escuelas para contribuir a “fomentar una nueva generación de científicos” además de acercar el programa educativo a la vida real.

“Las estaciones miden con precisión todos los parámetros meteorológicos estándar en cuanto a precipitaciones, velocidad y dirección del viento, radiación solar, humedad relativa del aire, presión barométrica y proporcionan mediciones adicionales basadas en una nueva tecnología para la detección de rayos a fin de proteger a los escolares, GPS, aceleración y conductividad eléctrica del agua de lluvia”, añade Annor.

Operando ya en los países de África Oriental y Occidental, TAHMO afirma que la clave para resolver el problema de vigilancia en África es buscar soluciones integrales, en lugar de concentrarse exclusivamente en la infraestructura.

“Tenemos que pensar en modelos totalmente nuevos, no se trata solo de cuestión de hardware. [El problema] ha de abordarse dentro de los marcos social, económico y político, por lo que nuestro enfoque es una novedad en cuanto a la tecnología, pero sobre todo, en cuanto al tipo de empresa”, concluye.

Este artículo ha sido traducido del inglés.