Cooperativas de repartidores de comida a domicilio luchan en Europa contra la ‘economía colaborativa’

Cooperativas de repartidores de comida a domicilio luchan en Europa contra la ‘economía colaborativa'

A Deliveroo driver is seen in traffic in north London, UK, on 15 June 2018.

(AP/Robert Stevens)

El 25 y 26 de octubre de 2018, los trabajadores de las plataformas digitales de comida a domicilio de toda Europa se reunirán por primera vez en Bruselas (Bélgica). A diferencia de lo que ocurre con las vistosas conferencias que se celebran en la capital europea, los participantes tendrán que financiarse sus propios billetes mediante crowdfunding (micromecenazgo). Sin embargo, eso no detendrá a los alrededor de 100 repartidores que se reunirán para compartir sus “métodos de lucha y definir una estrategia común para lograr unas mejores condiciones laborales” con el objetivo de combatir las “inaceptables” prácticas laborales de las plataformas digitales de comida a domicilio como Deliveroo, Uber Eats y Foodora.

Al clasificar errónea e intencionadamente a los trabajadores de estas plataformas como ‘autoempleados’ se les niegan sus derechos básicos, en especial los relacionados con el salario mínimo, la regulación de la jornada laboral, los derechos de negociación colectiva, los seguros y las medidas de seguridad y salud (estos dos últimos puntos son especialmente cruciales para los repartidores de comida a domicilio, pues se pasan la mayor parte de su jornada laboral en motocicletas o bicicletas). Por eso están creciendo las protestas en Reino Unido, Alemania, los Países Bajos, Bélgica, Francia y España para condenar la naturaleza explotadora de dichos trabajos.

Sin embargo, además de protestar, los repartidores también han comenzado a organizarse. Los que han trabajado para estas enormes empresas digitales fundaron hace poco varias cooperativas de repartidores en bicicleta. Los antiguos trabajadores de estas plataformas en Bélgica, Francia y España están optando por modelos de negocios democráticos en reacción a la precariedad de la ‘economía colaborativa’ y con el objetivo de generar trabajos decentes para ellos mismos.

En Bélgica, por ejemplo, la empresa ética de repartidores Molenbike nació de las cenizas de la ya desaparecida Take Eat Easy. En Francia, una situación parecida provocó el nacimiento de CoopCycle, mientras que en España la cooperativa Mensakas está a punto de ver la luz. Con el tiempo, estas cooperativas alternativas podrían ser importantes.

En lo que llevamos de año, Deliveroo ha recaudado más de 850 millones de dólares USD (unos 735 millones de euros) en concepto de capital de riesgo operando en unas 200 ciudades de Europa y Asia. Según un informe de 2016 publicado en el Financial Times, tan solo en Reino Unido, Deliveroo emplea a unos 20.000 repartidores. Por no mencionar el tamaño de empresas parecidas como Uber Eats y otros servicios locales que operan en mercados específicos. Si las cooperativas alternativas pudieran hacerse con una porción de esta cuota de mercado, darían un impulso a las empresas propiedad de los trabajadores en Europa.

“Es como volver al siglo diecinueve”

Uno de los países en los que las cooperativas de repartidores están emergiendo es Francia. “No hay ningún jefe. Intentamos que todo lo que hacemos sea democrático. Se anima a todo el mundo a que exprese sus opiniones”, explica un representante de la cooperativa francesa de repartidores CoopCycle, que solicitó permanecer en el anonimato.

CoopCycle fue fundada por antiguos trabajadores de la plataforma belga de reparto de comida a domicilio Take Eat Easy después de que esta cesara sus actividades en 2016. La quiebra de la empresa y las repercusiones negativas que supuso para sus trabajadores (algunos de los cuales quedaron abandonados a su suerte sin ingresos) les impulsó a organizarse.

Su conflicto con las plataformas digitales tradicionales tiene que ver con sus prácticas laborales. Deliveroo, Uber Eats y Foodora, así como otras plataformas similares en otros sectores como el servicio mundial de taxis Uber, se consideran como simples intermediarios entre los repartidores, conductores y proveedores de servicios independientes por un lado y los clientes por el otro.

Sin embargo, los trabajadores llevan años quejándose porque dicha modalidad les fuerza a aceptar unos ínfimos salarios y unas condiciones laborales precarias que les obliga a declararse como autoempleados, a pesar de tener una relación tradicional empleado/empleador en casi todos los aspectos. “Es como volver al siglo diecinueve”, asegura el representante de CoopCycle.

“Las empresas de la economía colaborativa utilizan el autoempleo para trasladar todos los riesgos al trabajador sin pagar impuestos para contribuir al Estado del bienestar. Fingen que cambian la naturaleza del trabajo permitiendo al empleado utilizar su tiempo como desee. Pero al mismo tiempo dictan sus normas a los trabajadores y estos no son libres de hacer lo que quieran. Además, no tienen ningún tipo de protección social”.

Isabel Wagemans, de Febecoop, una organización que apoya a las cooperativas en Bélgica, explica a Equal Times: “No estamos a favor ni en contra de este tipo de plataformas, pero gran parte de la riqueza que generan vuelve a fluir hacia sus dueños, mientras los trabajadores asumen los riesgos”.

Actualmente, CoopCycle está desarrollando una plataforma de software libre que pueden utilizar las cooperativas para ofrecer servicios de reparto de comida a domicilio. “Creemos que las cooperativas pueden cambiar el modo en que funciona la economía global”, afirma su portavoz.

La viabilidad del modelo cooperativo

Las cooperativas se enfrentan a una tarea inmensa: competir con enormes empresas digitales de reparto de comida a domicilio que reciben cientos de millones de dólares en concepto de capital de riesgo y que, por tanto, pueden permitirse no ser rentables mientras ofrecen unos precios artificialmente bajos.

“Por ahora, este tipo de plataformas cooperativas todavía están en pañales”, afirma Wagemans. Aún así, el deseo de una alternativa a estas grandes plataformas está creciendo. “No nos regimos por las mismas normas que la economía colaborativa. Nuestro modelo no se basa en gastar grandes sumas de dinero para jugar un partido en el que el ganador se lo lleva todo”, advierte el representante de CoopCycle.

Asimismo, han surgido alternativas muy exitosas en otros sectores, apunta Wagemans. “Por ejemplo, en Denver (Estados Unidos) existe una plataforma local de taxis que es propiedad de más de 1.000 taxistas”.

Cooperativas Europa, la oficina regional europea de la Alianza Cooperativa Internacional, ha comenzado a desarrollar un enfoque para las cooperativas en la ‘economía colaborativa’, de la cual forman parte fundamental las plataformas digitales.

“La economía colaborativa ha venido acompañada de tensiones”, explica Louis Cousin de Cooperativas Europa. “Actualmente, las cooperativas están experimentando con modelos prometedores para el desarrollo responsable de la economía colaborativa”.

Los miembros de CoopCycle están de acuerdo. “Uno de los problemas de nuestra época es que la gente se siente impotente en sus ‘empleos de pacotilla’. Las cooperativas constituyen una forma de reintroducir objetivos en el lugar de trabajo y permitir que los trabajadores sientan que forman parte de algo”, dicen.

“Tenemos que combinar las cooperativas con los sindicatos”

Los sindicatos también tienen un importante papel que desempeñar para “apoyar el crecimiento de las plataformas cooperativas”, según Wagemans. “Por ejemplo, los sindicatos apoyaron a la cooperativa de taxis de Denver”, explica.

Thiébaut Weber, de la Confederación Europea de Sindicatos está de acuerdo. “Estoy totalmente a favor de las cooperativas porque fomentan una mayor participación de los trabajadores y podrían ayudar a generar derechos sociales para los trabajadores de estas plataformas”, explica a Equal Times.

“Sin embargo, creo que tenemos que combinar las cooperativas con los sindicatos. Las cooperativas suelen seguir teniendo jefes, aunque estos sean elegidos. Por tanto, los trabajadores siguen necesitando una representación”.

Weber admite que la cooperación entre las cooperativas y los sindicatos podría ser mejor en Europa: “Todavía no hay una forma de debate estructural, aunque creo que estas cosas deben iniciarse desde las bases. Sin embargo, creo fervientemente que necesitamos más debate y más cooperación”.

Al igual que Cooperativas Europa, no está seguro de que las cooperativas de reparto de comida a domicilio realmente constituyan una tendencia fuerte. “Por desgracia, no disponemos de datos precisos sobre el desarrollo de las cooperativas en la economía colaborativa”, advierte. Pero concluye que las cooperativas se están organizando por toda Europa y cada vez forman una red más amplia.

Por ahora, la lucha sigue y las cooperativas ya empiezan a cuajar en varios países europeos. Los miembros de CoopCycle son optimistas sobre el futuro: “La gente suele preguntarnos si existe una alternativa. Y sí. Existe una alternativa y la podemos construir centrándonos en algo más que en los beneficios”.