Cuando los pueblos y los ciudadanos se movilizan

En la quinta edición de su serie estival retrospectiva, Equal Times desea rendir homenaje a las personas y grupos que se movilizan, en el ámbito local y de forma espontánea, fuera de las estructuras tradicionales y jerarquizadas para reclamar la protección de sus derechos y/o un cambio político y económico para todos.

El éxito de algunos de estos movimientos, que son movimientos de base, ya ha dejado huella en la historia contemporánea. En Europa, el movimiento de los “Indignados” en España, nacido en una plaza madrileña en marzo de 2011, se transformó en la entrada de un nuevo tipo de representación ciudadana en el Parlamento y en la gestión de grandes ciudades como Madrid y Barcelona, lo que dio lugar a una “nueva izquierda" que se replantea el concepto de democracia y el lugar de las “personas ordinarias” en la política.

En los últimos años han nacido nuevas formas de diálogo y de acción ciudadana, desde las diversas variantes del movimiento “Occupy” a “Nuit Debout” en Francia, pasando por , “EuroMaïdan” en Ucrania o la revolución de los paraguas en Hong Kong. Y no han parado de florecer.

Además de los movimientos de oposición a un Gobierno o un sistema económico, el activismo ciudadano también se centra en cuestiones más específicas o comunitarias. A menudo, a raíz de un suceso surge un problema, la gota que colma el vaso y que hace que una situación que empezó hace tiempo ya no se pueda tolerar.

Muchos se unieron primero en torno a un simple hashtag, y posteriormente se reunieron y estudiaron las causas del problema y las soluciones, atrayendo el interés de los medios de comunicación, y más tarde, en general, el de los políticos. Ejemplos de ello son #BlackLivesMatter, convertido desde 2013 en un verdadero movimiento antirracista en Estados Unidos, #BringBackOurGirls en 2014 contra el terrorismo en Nigeria, o #NiUnaMenos, un movimiento contra la violencia contra la mujer en Sudamérica que no ha parado de crecer desde 2015.

¿Qué podemos aprender de estos movimientos ciudadanos? ¿Pueden las luchas locales e individuales tener repercusiones universales? En todo caso, nos muestran cómo la unión y la lucha conjunta pueden tener un impacto real.

Los que pueden ganar más de esta forma de activismo son los “olvidados”, “los que no tienen voz”. En primer lugar, en el mundo, encontramos los pueblos indígenas, muy a menudo “los olvidados por la historia” y las políticas económicas. El 9 de agosto se celebra el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, un momento breve para darles un poco de visibilidad. El resto del tiempo, deben luchar por reivindicar sus derechos, así como su contribución a los conocimientos del mundo y a la protección de la naturaleza. Así, periodistas de Equal Times se reunieron con el último pueblo indígena de Europa: los samis de Laponia. A través de una serie de acciones bajo el lema Ellos Deatnu! piden ser escuchados por los Gobiernos de Finlandia y Noruega.

Las comunidades LGBT de todo el mundo también han entendido que es necesario que luchen juntas para defender sus derechos. En Uganda, activistas valientes luchan contra la criminalización de la homosexualidad, como cuenta una de ellos, Kasha Jacqueline Nabagesera, en una entrevista concedida recientemente a Equal Times.

Tomar la iniciativa es otra de las cosas que caracteriza a estos movimientos de “personas ordinarias” que hacen frente a la falta de acción por parte de sus dirigentes. La Caravana de Madres que la fotógrafa Consuelo Pagaza siguió en México para Equal Times es un intento por parte de las personas que han perdido a una persona cercana en las rutas de migración de encontrar respuestas, pero también una forma de alertar sobre los peligros de estos “caminos de la muerte”.

Todos estos movimientos también tratan de reinventar la lucha. Paradójicamente, para ello se emplean formas de movilización de eficacia probada desde hace más de un siglo, como las marchas o la desobediencia civil. Porque no hay que creer que las viejas fórmulas han perdido el potencial de ser eficaces.

Es en todo caso lo que piensa la nueva generación de palestinos pacifistas. Chloé Demoulin fue a observar lo que se hace en el terreno, en particular a través de movimientos locales, como Taghyeer (“cambio” en árabe), que preconiza la no violencia, o Women Wage Peace. Su conclusión es rotunda: el enfoque de los dirigentes desde hace décadas no funciona, hay que cambiar el paradigma.

Para finalizar, no se puede hablar de todos estos movimientos ciudadanos sin mencionar el papel primordial de la tecnología digital. Las redes sociales han desempeñado una función fundamental para muchos movimientos sociales recientes de esta década. Sin embargo, existen otros instrumentos, como los utilizados por los estudiantes taiwaneses, llamados la “generación girasol”, que ofrecen a los ciudadanos plataformas para deliberar. Como explica el periodista Nithin Coca, la participación en la vida política se ha visto reforzada, un hecho excepcional “en una región que sufre una regresión de la democracia activa”.

Los últimos pueblos indígenas de la UE luchan por la autodeterminación y sus derechos territoriales

Por Fanny Malinen et Steve Rushton

Heikki Paltto, a reindeer herder and vice president of the Finnish Sami Parliament, says that indigenous communities should be taken into account when big projects are planned by the state.

Photo: Fanny Malinen

Un hombre serio ataviado con el gákti, traje tradicional sami (también saami y conocido en español como “pueblo lapón”), habla en un vídeo en Facebook.

"Esta es una llamada de auxilio", comienza. "Los Gobiernos de Finlandia y Noruega están tratando de ilegalizar la pesca del salmón practicada por el pueblo sami y otorgar nuevos derechos de pesca a los ricos que han construido cabañas en nuestras tierras. Es un robo a plena luz del día. Se nos niega el derecho a nuestra cultura y el acceso a una de las fuentes de alimentos fundamentales en el Ártico".

Quien habla es Aslak Holmberg, vicepresidente del Consejo Sami, el cual representa los intereses del pueblo indígena sami en Finlandia, Noruega, Suecia y Rusia. También es pescador en Nuorgam, localidad del municipio más septentrional de Finlandia, Ohcejohka (Utsjoki en finés).

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Caravana de madres centroamericanas tras el rastro de sus hijos migrantes desaparecidos

Por Consuelo Pagaza

The caravan of Central American mothers marches through Ciudad Cuauhtémoc, Frontera Comalapa, municipality (Chiapas, México).

Photo: Consuelo Pagaza

A mediados de noviembre de 2016 tuvo lugar la duodécima caravana “Buscamos vida en caminos de muerte”, integrada por 43 madres centroamericanas. Por tercer año consecutivo se unieron a ésta los padres. Todos buscan unos hijos migrantes cuya pista se pierde en territorio mexicano, y lo hacen con fotografías de los desaparecidos colgando al cuello o portadas en la mano.

A las imágenes de sus hijos unen las de cientos de migrantes más, en representación de los familiares que no pudieron sumarse a la caravana. En esta ocasión recorrieron once estados mexicanos (Chiapas, Tabasco y Veracruz, entre ellos), parte de la ruta migratoria, para realizar búsquedas en albergues, cárceles y zonas de riesgo (denominadas así por la presencia del crimen organizado y por el vacío de autoridades).

La caravana, compuesta por madres y padres provenientes de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala denuncia la desaparición de miles de centroamericanos en México, pero también la falta de políticas migratorias que garanticen un tránsito seguro de los migrantes (hacia EEUU).

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Kasha Jacqueline Nabagesera: “Unida, la comunidad LGBT de África es más fuerte”

Por Linda A. Thompson

Ugandan LGBTI rights leader Kasha Jacqueline Nabagesera (right) serves as a grand marshal during the Heritage Pride March in New York on 28 June 2015.

Photo: AP/Kathy Willens

Kasha Jacqueline Nabagesera es una de las principales activistas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales) del continente africano. Fundadoras del movimiento LGBTI ugandés, desempeñó un papel decisivo en la derogación de la ley draconiana contra los homosexuales en 2014, tristemente famosa internacionalmente como el proyecto de ley "matar a los gays" (que pedía la pena de muerte para cualquier persona que fuera declarada culpable de "homosexualidad agravada").

En una entrevista mantenida con Equal Times antes de la conferencia panafricana de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (ILGA, por sus siglas en inglés) en Gaborone, Botswana, Nabagesera habla de las tácticas a las que está recurriendo ahora el Gobierno ugandés, más sutiles pero más peligrosas, y a las razones por las que su lucha debe ser de alcance panafricano.

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El resurgimiento de la resistencia pacífica palestina

Por Chloé Demoulin

Two Palestinian women walk alongside Israeli women during a rally held by the Women Wage Peace movement, near the Dead Sea in the West Bank, on 8 October 2017.

Photo: Chloé Demoulin

Al día siguiente de que los Estados Unidos reconocieran Jerusalén como capital de Israel, los dirigentes y los medios de comunicación de todo el mundo se preguntaron lo mismo: ¿vamos a ser testigos de una explosión de violencia por parte de la población palestina?

Durante los siguientes días, numerosos palestinos participaron en los “días de ira” organizados en Jerusalén y dijeron ser partidarios de una nueva intifada (“rebelión” en árabe, NDLR).Sin embargo, “los que hablan de la intifada no piensan necesariamente en una rebelión armada o violenta”, precisa para Equal Times el doctor Mustafa Barghouti, político palestino y militante de la resistencia pacífica desde hace unos 15 años. “La primera intifada fue absolutamente popular y mayoritariamente pacífica”, considera.

De hecho, la primera intifada comenzó en diciembre de 1987 por un movimiento de oposición espontáneo contra la ocupación israelí.Fue la muerte de cuatro obreros palestinos cuyo coche fue envestido por un camión israelí, en el campo de refugiados de Jabalia, en la franja de Gaza, la que provocó la furia de la multitud. Los palestinos acusaron al conductor de haber actuado intencionadamente.Posteriormente se extendió una campaña de desobediencia civil en la sociedad palestina. Se organizaron huelgas y grandes manifestaciones, aunque los palestinos, a menudo muy jóvenes, lanzaran piedras y cócteles Molotov al ejército israelí.

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Taiwán avanza hacia una democracia digital participativa

Por Nithin Coca

Students cheer on speakers during a gathering to mark the first anniversary of student groups storming the parliament in Taipei, Taiwan, in March 2015. The so-called “Sunflower Movement” helped to scuttle ratification of a trade pact with China, and launched the country’s web-driven democratization.

Photo: AP/Wally Santana

El Movimiento de los Girasoles sacudió en 2014 el país insular de Taiwán. Se trata de una coalición popular, impulsada por jóvenes, que utilizó innovadoras herramientas digitales de código abierto, para organizar una campaña que frustró un polémico acuerdo comercial con China, que el entonces partido gobernante Kuomintang pretendía aprobar apresuradamente. Los estudiantes ocuparon el Parlamento nacional durante tres semanas y lograron muchas de sus reivindicaciones.

"Fue un acontecimiento de enorme importancia para Taiwán. Despertó en la juventud el entusiasmo... y la convicción de que la política seguía siendo algo en lo que debían y podían poner todo su empeño", afirma Shelley Rigger, profesora y experta en política taiwanesa de la Universidad Davidson, Carolina del Norte.

En las elecciones presidenciales celebradas dos años más tarde resultó elegida la candidata progresista de la oposición, Tsai Ing-wen, algo que muchos atribuyen a las protestas de los Girasoles. Tsai Ing-wen se presentó con una plataforma política que incluía varias reivindicaciones de los manifestantes de los Girasoles, entre las que destaca la voluntad de promover la transparencia gubernamental.

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This story has been translated from French.