Dispositivo experimental para los migrantes en París

Dispositivo experimental para los migrantes en París
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A raíz del desmantelamiento de la jungla de Calais y la evacuación de numerosos campamentos ilícitos en la capital francesa, la alcaldía de París ha inaugurado un centro humanitario destinado a los extranjeros solicitantes de asilo.

En Porte de la Chapelle, París, es lo primero que se ve: una enorme carpa de plástico amarilla y blanca se ha instalado desde el 10 de noviembre, entre el cinturón periférico parisino y los edificios circundantes.

Está rodeado de vallas decoradas por artistas locales para darle un aspecto “algo más atractivo”. Agentes de las fuerzas de seguridad (CRS) guardan la entrada mientras que numerosos exiliados, con el cansancio reflejado en sus rostros, deambulan en espera de poder entrar.

No se trata ni de un centro de detención administrativa, ni de un albergue para inmigrantes, este centro humanitario destinado a acoger exclusivamente a hombres tiene un carácter especial y más bien heterogéneo.

“Es un dispositivo experimental, únicamente dispusimos de tres meses para construir este proyecto social y arquitectónico. El objetivo es realmente sacarlos de la calle para permitirles reflexionar sobre su proyecto de vida”, reconoce Bruno Maurel, el presidente de Emmaüs Solidarités, que gestiona la estructura.

El Estado ha invertido 1,3 millones de euros en la instalación del centro, y el ayuntamiento de París 6,6 millones. Los costos de funcionamiento anual (incluyendo los salarios de 120 empleados) se elevan a 8,6 millones de euros, de los que 7,24 millones correrán a cargo del Estado, lo que correspondería a unos 40 euros (41,75 USD) por día y por persona.

El ayuntamiento de Grande-Synthe, localidad del norte de Francia confrontada a la llegada masiva de migrantes dada su proximidad con Inglaterra, había establecido ya un campamento similar a principios de año.

Dominique Versini, asistente de la alcaldía de París, afirma que la acogida será “incondicional”. Tan solo en el mes de noviembre, más de 3.000 personas fueron acogidas en el interior de esta carpa acondicionada, es decir entre 50 y 60 al día.

Los equipos de Emmaüs realizan una primera entrevista y es entonces cuando se realiza la “selección” entre los que pueden considerarse como solicitantes de asilo y los demás. Para algunas asociaciones, el centro no resuelve el problema de fondo existente en Francia en cuanto a la acogida de refugiados.

Denuncian que “aunque la intención que impulsó la creación de este centro en París resulta encomiable, no puede enmascarar un diagnóstico evidente que afecta a Francia entera: la multiplicación de soluciones puntuales y a corto plazo no será suficiente para resolver la crisis humanitaria que afecta a los refugiados.

Es ante todo la consecuencia de deficiencias importantes en cuanto a la acogida de los refugiados, ocasionadas por dos décadas de demoras por parte del Estado a la hora de tomar medidas”.

Los hombres que puedan constituirse en solicitantes de asilo se alojarán entre cinco y diez días en una nave colindante a la carpa, que dispone de 400 plazas. Los alojamientos se reparten en cabañas de madera que pueden alojar a cuatro personas. En un mes, más de 1.200 hombres, mayoritariamente sudaneses, eritreos y afganos, han sido alojados, es decir más de un tercio de las personas acogidas en la carpa.

Aquellos que no pueden ser considerados como solicitantes de asilo son orientados hacia otras estructuras de acogida de urgencia, que en su mayor parte están ya saturadas.

Unos 300 menores que viajan solos y un centenar de familias han sido directamente reorientados hacia estructuras destinadas específicamente para ellos.

Sentado sobre un banco, cerca de la cantina, Safik mantiene la vista fija en la pantalla de su teléfono móvil. Gracias a la conexión internet disponible en el local, puede chatear con su madre y su hermana, que se quedaron en Afganistán. Para no tener que hacer el servicio militar, él se vio obligado a salir del país.

Tras un periplo de tres meses, el joven llegó hace unos días al centro, donde dice sentirse a gusto. “Al principio quería ir con mi tío en Inglaterra – relata en un inglés vacilante – pero finalmente pienso que es un poco complicado llegar, así que voy a quedarme en Francia”.

Pero no todos los migrantes están seguros de su elección. Algunos parecen estar aquí por no tener otra opción. Es el caso de Sam, un chófer de taxi eritreo que pagó 7.000 USD para pasar de Libia a Italia. “Desde hace unos meses, mi mujer está en Inglaterra con mi hijo. Prefiero no presentar una solicitud de asilo en Francia, porque lo que quiero es reunirme con ellos. De momento espero aquí a que mejoren las condiciones para ir hasta Inglaterra”, comenta.

Del grupo con el que convivía en un campamento establecido bajo un puente del metro de París, él era el único que no tenía intención de quedarse en Francia.

Durante su estancia, los migrantes reciben información sobre el derecho de asilo. A continuación, si deciden presentar la solicitud, serán orientados hacia los Centros de acogida y orientación (CAO) de la red nacional. En un mes, 774 migrantes salieron del centro para integrar los CAO, dejando su plaza a otros.

“Se trata de un ciclo virtuoso, basado en el tránsito entre el centro y otras estructuras. Pero hace falta que las condiciones de acogida sean adecuadas a nivel nacional, de lo contrario no funcionará correctamente”, indica M. Morel. En caso de producirse un bloqueo o falta de plazas en los CAO, el centro parisino muy pronto estará completo.

Las cifras son elocuentes: menos de la mitad de las personas acogidas pudieron ser alojadas. Porque algunos migrantes no estarían cubiertos por el derecho de asilo –aunque resulta difícil evaluar el número– pero sobre todo porque no ha sido posible concluir las entrevistas individuales para todo el mundo.

Como el flujo no parece reducirse, Emmaüs tiene previsto ya aumentar la capacidad del centro con 200 camas suplementarias. Máxime teniendo en cuenta que un nuevo campamento vino a recrearse en las inmediaciones del centro, cuando el objetivo de la alcaldía era justamente evitar el establecimiento de campamentos improvisados en la capital francesa.

 

This story has been translated from French.