Egipto: organizaciones de derechos humanos se movilizan contra las condenas a muerte en masa

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Las organizaciones de derechos humanos han respondido con indignación después de que un tribunal egipcio condenara a muerte el lunes a 529 seguidores de la Hermandad Musulmana, en lo que se cree que es el mayor número de condenas a la pena capital de la historia reciente.

Las críticas han seguido arreciando después de que el Departamento de Estado de EE.UU. calificara las condenas de "desmesuradas" y una declaración conjunta de los grupos políticos egipcios asegurara que las autoridades habían "perdido la cabeza".

Asimismo, los representantes de la ONU declararon que la resolución atenta contra la legislación internacional.

Dictada tras solo dos vistas celebradas en el curso de dos días, la resolución es la última en una campaña exhaustiva y sangrienta contra la Hermandad Musulmana que ha provocado miles de víctimas mortales y al menos 16.000 detenidos que languidecen en prisión, según cifras del Centro Egipcio por los Derechos Económicos y Sociales.

 

Irregularidades

El juicio en masa del lunes abordó la violencia que se desató en la provincia de Minya tras el derrocamiento en julio del ex presidente Mohamed Morsi y la dispersión el 14 de agosto de las sentadas de Rabaa al-Adaweya y Nahda.

Iglesias y cristianos fueron atacados en una creciente espiral de violencia sectaria y en toda la provincia se produjeron confrontaciones violentas con las fuerzas de seguridad. Cientos de personas fueron detenidas.

El lunes, 545 acusados se enfrentaban a cargos relacionados con el asesinato de un policía y el asesinato frustrado de otros dos.

Asimismo, les acusaban de haber asaltado una comisaría de policía, robado armas y liberado a presos. 17 acusados fueron absueltos.

Los abogados de la defensa denunciaron varias irregularidades, como el que se les denegara más tiempo para revisar las pruebas.

Las cifras de los condenados a muerte varían: los medios estatales y oficiales aseguran que son 529 y los abogados y otros medios afirman que son 528.

El martes, el Gobierno defendió las condenas y eludió al mismo tiempo las crecientes críticas.

"Las críticas a las resoluciones judiciales son inaceptables, tanto si provienen de grupos internos como externos, pues representan una grave injerencia en la independencia del sistema judicial”, advirtió un comunicado del Ministerio de Justicia. El tribunal ha actuado adecuadamente, añadió.

Los acusados todavía pueden recurrir la sentencia y el gran muftí de Egipto también debe ratificar la resolución definitiva. Sin embargo, las críticas no han hecho más que aumentar.

 

"Una gran injusticia"

"Imponer la pena de muerte a 529 acusados tras un juicio de dos días es desmesurado", declaró el martes Marie Harf, portavoz del Departamento de Estado de EE.UU.

Amnistía Internacional también tildó la sentencia del lunes de "grotesca" en una declaración publicada poco después de la vista.

“Se trata de una gran injusticia. Estas penas de muerte deben anularse. Imponer penas de muerte de esta magnitud para un solo caso hace que Egipto supere en un año el uso de la pena capital en la mayor parte de los otros países”, afirmó Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

"Se trata del mayor grupo de penas de muerte simultáneas que hemos visto en los últimos años, no solo en Egipto, sino en cualquier otro punto del planeta".

Según cifras de Amnistía Internacional publicadas el año pasado en el diario The Guardian, Egipto condenó a muerte a un total de 704 personas entre 2007 y 2012; al parecer, durante el mismo período, 12 personas fueron ejecutadas.

La última ejecución de la que se tiene noticia fue en octubre de 2011.

Muchos esperan que la condena original se suavice, pero algunos afirman que la vista del lunes demuestra la amplitud de la campaña ofensiva en Egipto y el efecto que ha tenido en sus instituciones estatales.

Hoy en día son habituales las historias sobre torturas y abusos a manos de la policía. Sin embargo casi ningún miembro de las fuerzas de seguridad de Egipto ha sido juzgado.

El teniente coronel Amr Farouk es actualmente el único policía condenado a prisión por los actos de violencia acaecidos tras el derrocamiento de Morsi.

Hoy en día cumple condena por el papel que desempeñó en la muerte en agosto de 37 hombres cerca de la prisión de Abu Zaabal, asesinados mientras se encontraban bajo custodia policial.