El agua escasea y divide Kirguistán

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Una sequía sin precedentes desde hace 23 años azota a Kirguistán.

Este montañoso país, situado en los montes Tian Shan, es a menudo calificado como el aljibe de Asia Central. Pero el oro azul se ha convertido en un tema delicado, hasta tal punto que Kirguistán ha sido designado como foco conflictivo de las futuras guerras del agua.

El valle de Chuy, que engloba la capital Biskek, es la principal región agrícola del país. Únicamente para la temporada de 2014, los agricultores prevén unas pérdidas de entre el 20% y el 25% en sus cosechas de trigo.

La causa: una disminución del 30% al 40 % en el caudal medio de los ríos desde el pasado mes de enero.

Ante el descontento de los agricultores kirguisos, testigos de un déficit crónico de riego que viene afectando a más del 40% de sus tierras desdeprincipios de los años 2000, las autoridades señalan a los culpables: el calentamiento climático y la sequía.

El Departamento republicano para la gestión de los recursos hídricos del valle de Alamedín (uno de los valles que surcan la ciudad de Biskek) evoca efectivamente años consecutivos de escasa pluviometría, así como la desaparición de los glaciares de los montes Tian Shan. Éstos han disminuido un 15 % durante los últimos 30 años, y la tendencia continúa. Si consideramos que más del 90% del agua de los ríos y de los lagos del país proviene del deshielo anual de los glaciares, esta disminución sería la causante de la escasez de agua sufrida este año.

Pero la sequía no es la única explicación.

Anatoliy, vecino del pueblo de Komsomolskoe, situado a 15 minutos en coche de Biskek, es director de una asociación de pescadores de la región y visita a menudo las reservas de agua situadas en los alrededores de la capital.

Admite haber escuchado las explicaciones de las autoridades, pero, según él, sólo a raíz de la sequía “no se habría llegado a semejante nivel” puesto que “no obstante, sí que ha llovido”.

El sistema de riego de Kirguistán, uno de los más extendidos en el mundo, data de la era soviética, y ha sufrido numerosas degradaciones y destrucciones en los años posteriores a la independencia del país en 1991.

Los kolkhozes, o granjas colectivas, que gestionaban estos complejos sistemas, se dividieron en pequeñas explotaciones privadas que carecen a presente de las competencias necesarias para gestionar el sistema de riego.

Debido a la falta de control y de formación adecuada, el principio adoptado por los nuevos campesinos es que “nunca se riega lo suficiente”. Las consecuencias de estas prácticas han sido desastrosas: degradación del suelo, despilfarro de agua y destrucción de los sistemas de riego colectivos, que se han vuelto obsoletos e inservibles.

El tema del riego y del reparto de los recursos hídricos sigue siendo una de las máximas prioridades de la agenda de las organizaciones internacionales en Asia Central.

En consecuencia, el pasado mes de abril el Banco Mundial anunció la asignación de cerca de 38 millones USD para restablecer el sistema de riego soviético de Kirguistán y ayudar al Gobierno kirguiso en sus esfuerzos de modernización de las infraestructuras de riego.

 

Campesinos competitivos

Alexander, un joven de 24 años que trabaja en una granja de cría de animales situada en el mismo pueblo que Anatoliy, se comunica a menudo con los agricultores cuando va a comprar el pienso para su ganado.

Admite que algunos agricultores riegan demasiado sus tierras, sin tener en consideración las necesidades de sus vecinos.

“El tiempo necesario para regar es de tres horas. Sin embargo, hay quienes ponen en marcha el sistema a medianoche y lo dejan funcionando toda la noche. Hacia las ocho de la mañana lo apagan. Cuando les preguntamos por qué riegan tanto, no entienden la pregunta y se enfadan. Les decimos que, al regar en exceso, los demás se quedan sin agua, a lo cual responden que ese no es su problema.”

Según Alexander, esta actitud provoca conflictos entre los agricultores.

“Es un problema conocido durante el periodo de riego”, confirma un amigo de Anatoliy, miembro de la asociación de pescadores, que se encuentra de paso por Komsomolskoe.

Explica que esta situación es resultado de la vulneración del orden de riego establecido por los alcaldes. “Los primeros quizás tengan suficiente agua, pero a los últimos no siempre les alcanza.” Es la ley del primero en llegar, primero en ser servido.

Anatoliy añade: “Cerca de aquí, en el pueblo de Frounze, hay un granjero que ha monopolizado el agua. Controla prácticamente todas las reservas de agua y él mismo las reparte. Su granja compra el 90% y deja los restos a los demás. Ahora los terrenos son privados. Nada es del Estado. Cada uno sobrevive como puede.”

Los conflictos vinculados al reparto de los recursos hídricos entre agricultores, alcaldes e industrias han sido señalados por la ONU como una de las principales razones de la escasez de recursos hídricos en Kirguistán.

Pero los agricultores no son los únicos que padecen escasez de agua. Biskek también tiene dificultades para regar sus parques, alamedas y céspedes. Este verano la ciudad no está recibiendo el volumen de agua necesario, lo cual está afectando gravemente a los árboles y provocando la caída anticipada de las hojas.

Según el alcalde de Biskek, el proveedor de agua para la ciudad, la empresa municipal Zelenstroy, no ha recibido más que el 57% del volumen de agua que había encargado para la temporada de verano: “La situación con respecto al agua sigue siendo inestable”. Zelenstroy ya se ha dirigido varias veces a numerosos organismos oficiales, incluido el Ministerio competente.

Para intentar subsanar esta carencia, una decena de camiones cisterna riegan la ciudad por la noche.

A mayor escala, las municipalidades también se disputan el agua con las antiguas granjas colectivas, reflejando la cacofonía de la política de gestión del agua en Kirguistán.

A principios de julio, en plena crisis de sequía, el anuncio del viceprimer ministro relativo a la creación de un centro de organización de riego para la región de Chuy, parece más bien un símbolo de una política de crisis poco audible en la que no dejan de sucederse reuniones y anuncios de los delegados en los medios de comunicación.

El alcalde de Biskek, Kubanichbek Kulmatov, afirmaba así el 25 de junio que “la guerra del agua entre la capital y la región de Chuy puede dar comienzo”.