“El mundo debe llevar la voz de Maryam”

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El 30 de agosto de 2014, la pesadilla de un dictador llegó a Bahréin. La prominente activista Maryam al-Khawaja voló a casa para visitar a su padre Abdulhadi al-Khawaja, un famoso defensor de los derechos humanos y preso de conciencia que cumple cadena perpetua en Bahréin desde 2011.

Abdulhadi acababa de comenzar su segunda huelga de hambre para protestar contra su detención, que el Grupo de trabajo de las Naciones Unidas sobre la detención arbitraria determinó en 2012que era arbitraria.

Maryam, que tiene doble nacionalidad danesa-bahreiní, fue detenida poco después de aterrizar en Bahréin y se le comunicó que ya no era bahreiní.

Maryam predijo su detención hace unos meses. Hablando con la directora de cine Sharron Ward, dijo:

“…Si no vuelvo [a Bahréin] ahora mismo no es porque no quiera, sino porque no me lo permiten. Tengo que asegurarme de que el trabajo que estoy realizando fuera puede ser gestionado por otra persona antes de volver y encontrarme en una situación en la que sé que podría ir a la cárcel durante mucho tiempo”.

Al llegar al aeropuerto, Maryam fue recibida y rodeada por agentes de seguridad y un cámara. Fue retenida e informada de que no era bienvenida en el país a pesar de mostrarles una tarjeta de identificación personal bahreiní (CPR).

Su pasaporte danés fue confiscado y se le negó acceso a un abogado. Después de publicar en Twitter su detención, Maryam se enfrentó a cuatro mujeres policías que intentaron confiscarle el teléfono.

Un informe médico ha determinado que Maryam sufrió moratones e hinchazón en el hombro a causa del uso de fuerza por los agentes de seguridad.

La hermana de Maryam y activista prominente, Zainab al-Khawaja, también se enfrenta a cargos de entrada ilegal en propiedad ajena por intentar visitar a su padre en la desgraciadamente famosa cárcel de Jau.

En febrero la propia Zainab salió de prisión tras un año bajo custodia.

Abdulhadi ha sido detenido y torturado repetidamente por promover los derechos humanos en Bahréin, primero como estudiante en la década de los ochenta y más recientemente como resultado del

levantamiento de Bahréin en 2011

para protestar contra sus repetidos arrestos y detenciones arbitrarios. Tras solo dos días su salud se había deteriorado. Los expertos advirtieron que su régimen actual de agua exclusivamente podría llevarlo a un coma potencialmente mortal en menos de 15 días.

Maryam, que se encontraba en exilio en Dinamarca desde 2011, arriesgó su libertad para ver a su padre antes de que falleciera.

Tras pasar la mañana en el aeropuerto, Maryam fue detenida e interrogada durante horas sin que estuviera presente un abogado.

Se le acusó de “atacar a un agente de policía”, una acusación común utilizada para enjuiciar a activistas.

A continuación se la trasladó a la cárcel de mujeres de Isa Town, un lugar que tiene mala fama por el maltrato de las detenidas.

Durante este tiempo, la salud de su padre continuó deteriorándose considerablemente. Su presión arterial disminuyó y actualmente sufre deshidratación, una infección urinaria y dolor de espalda.

Maryam ha permanecido en prisión desde entonces. El 6 de septiembre compareció ante un juez que prorrogó su detención arbitraria otros 10 días, a pesar de los llamamientos de expertos de la ONU y numerosas ONG para su puesta en libertad inmediata.

 

Cultura de impunidad

La cultura de impunidad prevalente en Bahréin ha permitido al gobierno encarcelar a uno de los activistas de derechos humanos más prominentes del mundo.

A pesar de la represión constante que “Bahréin está realizando progresos considerables con respecto a las reformas políticas y continuará recibiendo nuestro apoyo”.

Esta declaración se produjo en medio de un aumento del número de enmiendas jurídicas que permiten la prohibición de protestas, la condena de activistas y la revocación de sus nacionalidades.

En julio, el rey de Bahréin aprobó nuevos poderes para el ministerio del Interior pueda revocar la nacionalidad de cualquier persona que “perjudique los intereses del Reino o actúe de manera que contravenga su deber de lealtad al mismo”.

Recientemente, 10 personas perdieron su ciudadanía tras haber sido condenadas sin el debido proceso.

Además, en 2012 se revocaron 31 nacionalidades por delitos relativos a la libertad de expresión. Algunos de estos individuos, que han permanecido en Bahréin, ahora se enfrentan a cargos por residencia ilegal y una posible deportación a pesar de ser apátridas.

Para el gobierno de Bahréin, Maryam Al-Khawaja es una molestia. Ha criticado abiertamente la opresión y la dictadura y ha sido una defensora apasionada de la resistencia civil pacífica y de los derechos humanos universales.

Durante los últimos tres años ha viajado por todo el mundo denunciando la represión en Bahréin y mostrando solidaridad con los movimientos de derechos humanos en todo el mundo.

Ha visto la importancia del cambio interno y siempre ha querido volver a Bahréin para formar parte de ello.

En 2013, Maryam intentó viajar a Bahréin desde Dinamarca. Cuando llegó al aeropuerto, el personal de British Airways le comunicó que no se le permitiría embarcar tras la petición del gobierno de Bahréin.

Ahora es necesario que el mundo lleve la voz de Maryam.

Una y otra vez Bahréin ha demostrado que no tolera ninguna disidencia. Activistas como Maryam, su hermana y su padre son conscientes de los graves riesgos que corren pero continúan luchando por la libertad.

Les corresponde a los gobiernos occidentales hablar en contra de los aliados que no respetan ni siquiera los principios más básicos de derechos humanos.

Hasta que no lo hagan, el régimen de Bahréin continuará encarcelando a las voces de paz, libertad y democracia, voces que deberían estar a la cabeza de Bahréin en lugar de estar en la cárcel.

 

Este artículo fue traducido del Inglés.