En los campamentos de desplazados internos del noreste de Nigeria los niños son presa fácil de la trata de personas

En los campamentos de desplazados internos del noreste de Nigeria los niños son presa fácil de la trata de personas

En esta fotografía de junio de 2018, mujeres y niños se refugian en un campamento para desplazados internos en Madinatu, en el noreste de Nigeria, donde los tratantes acechan a los niños y niñas vulnerables.

(Philip Obaji Jr.)

Cuando Sarah (nombre ficticio) tenía cinco años, su padre murió tras una prolongada batalla contra el VIH y el SIDA. A los 15, su madre fue asesinada durante un ataque a su campamento en el noreste de Nigeria por militantes de Boko Haram. Este mismo grupo regresó al campamento un año después, secuestró a Sarah y a ocho de sus amigos y los llevó al Bosque de Sambisa, la principal guarida de la secta, donde se turnaron para violar a las niñas secuestradas. Las niñas escaparon al cabo de 21 días de cautiverio y terminaron en un campamento para personas desplazadas dentro de su propio país en Madinatu, cerca de la ciudad nororiental nigeriana de Maiduguri.

En Madinatu, Sarah, como muchas niñas que viven en el principal campamento de desplazados internos de la ciudad, se convirtió en un objetivo para una red de trata con fines de explotación sexual que a menudo aproxima a las niñas en su recorrido en busca de agua, leña o comida, prometiéndoles una mejor vida en el extranjero. Una mujer de mediana edad que trabajaba para un cartel de trata le dijo a Sarah que la llevarían, a través del desierto del Sahara, al otro lado del Mediterráneo, a Italia, donde le darían empleo como peluquera.

"Primero preguntó por mis padres y le dije que los había perdido", relata Sarah a Equal Times. "Luego dijo que quería ayudarme porque yo era huérfana". Finalmente, la adolescente fue sacada del campamento, pero la abandonaran en Níger, tras una campaña del Gobierno nigerino contra las bandas de trata en la ciudad de Agadez, en el centro del país.

"Cuando la policía llegó a la casa de tránsito donde permanecían las personas que esperaban ir a Libia, todos huyeron", cuenta Sarah. "Fue la última vez que vi a la mujer que me llevó a Níger".

Sarah encontró el camino de regreso al campamento de desplazados internos en Madinatu, donde se encuentran refugiadas aproximadamente 1.000 personas desplazadas, entre las que se cuentan más de 100 niños huérfanos que son presa fácil para los tratantes de personas.

“Lo primero que me dijo un hombre que decía querer darme trabajo en Níger fue: ‘¿Tienes padres?’” relata Famata, de 17 años. “Cuando le dije que sí, se marchó sin decir más”.

Una tarea enorme y difícil

Nigeria enfrenta la enorme y difícil tarea de combatir la trata de personas. Cada año, miles de mujeres y niños nigerianos son víctimas de trata y trasladados fuera del país, principalmente en dirección de Europa y Oriente Medio. La mayoría de estas mujeres y niñas terminan siendo trabajadoras del sexo o trabajadoras del hogar en condiciones de esclavitud moderna, que a menudo incluyen la violencia extrema y el trabajo forzoso.

Durante muchos años, Edo, el estado sur de Nigeria ha sido el centro de la mayoría de los casos de trata de personas, pero en los últimos años, el grupo insurgente Boko Haram ha incrementado la frecuencia de este problema en el noreste del país.

El Informe sobre la Trata de personas (TIP) de 2017 publicado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos señaló que casi 40 mujeres y niños fueron víctimas de "casos de trata con fines de explotación sexual entre siete campamentos de desplazados internos en Maiduguri" y que los funcionarios gubernamentales que administran los campamentos son supuestamente cómplices de estas actividades.

La Agencia Nacional para la Prohibición de la Trata de Personas de Nigeria (NAPTIP), que es responsable de la lucha contra la trata de personas en Nigeria, afirma que sus funcionarios han "trabajado seriamente" en los campamentos de desplazados internos para proteger a mujeres y niños de la explotación que representa la trata de personas, y que recientemente arrestó y acusó a dos personas de explotación sexual.

"Actualmente estamos colaborando con los administradores, funcionarios y partes interesadas de los campamentos para luchar contra la trata en los campamentos de desplazados internos", comenta Mitika Mafa Ali, comandante de la oficina de Maiduguri de NAPTIP a este medio. "Les hemos dado nuestros números gratuitos con instrucciones para que nos llamen cuando se presente cualquier caso de trata de personas".

“Si mis padres estuvieran vivos, nunca me hubiera pasado esto”

La gran mayoría de las víctimas de la trata de personas fuera de los campamentos de desplazados internos son huérfanos no acompañados por familiares cercanos. De los aproximadamente doce casos de trata de personas en campos situados alrededor de Maiduguri en los últimos 18 meses, alrededor del 80% afectó a niños sin familia, según activistas que luchan contra la trata en la región.

"La trata de mujeres y niños desplazados es un problema, no solo en Maiduguri y sus alrededores, sino en todo el estado de Borno", afirma Yusuf Chiroma, miembro de la Coalición Comunitaria de Borno, un grupo de trabajadores humanitarios que ayuda a los sobrevivientes del grupo de insurgentes Boko Haram a través de programas de adquisición de competencias. "Estos tratantes aprovechan el hecho de que los huérfanos están desesperados por ganar dinero y que no tienen a nadie a quien recurrir”.

Alrededor de 50.000 huérfanos, cuya gran mayoría son niñas, viven en campamentos de desplazados internos en Maiduguri y sus alrededores, según el gobierno del estado de Borno. Los defensores de los derechos del niño han advertido que a menos que se aleje a los niños de estos campamentos y crezcan en el seno de una familia, pueden continuar siendo víctimas de la explotación.

"Décadas de investigación han demostrado que los niños internados en instituciones, entre las que se incluyen los campamentos de desplazados internos, sufren no solo físicamente, sino también emocional e intelectualmente", comenta Dollin Holt, directora de la Fundación Caprecon, que apoya a niños vulnerables en el noreste de Nigeria, a Equal Times.

"Estos niños necesitan salir de estos campamentos y confiados a familias, o a un sistema de atención tipo comunitario".

Este 16 de enero, Fátima regresó a Maiduguri después de pasar un año en Níger. El tratante que la cooptó le había dicho que le darían formación como costurera, pero terminó trabajando sin paga como limpiadora en una granja avícola nigeriana. Fátima asegura que a menudo fue víctima de acoso sexual, incluyendo los hombres para quienes trabajaba. Ahora lamenta haber hecho el viaje al extranjero.

"No quería viajar, pero mis amigos me presionaron para que me convirtiera en costurera", comenta Fátima, quien perdió a sus padres durante un ataque de Boko Haram a Bama. "Si mis padres hubieran estado vivos, nunca hubieran permitido que me fuera con un hombre del que no sabía nada".

Fátima es ahora una de las cada vez más numerosas activistas que instan al Gobierno nigeriano y a las organizaciones de la sociedad civil a actuar para sacar a los niños huérfanos de los campamentos de desplazados internos y hacer posible que crezcan en familias.

“Yo tuve padres una vez y sé que nadie protege a los niños mejor que sus padres", afirma. "Tener una familia es la mejor manera de proteger a los niños contra la trata".

Este artículo ha sido traducido del inglés.