La “perfecta” mujer camboyana

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Kounila Keo, como muchas otras mujeres camboyanas, creció pensando que nunca sería una buena dama a los ojos de la sociedad porque reía muy fuerte y caminaba demasiado deprisa. En la escuela, tanto en primaria como secundaria, esta conocida bloguera fue obligada a aprender el Chbab Srey (o Reglas para las niñas), un código de conducta que explica a las mujeres lo que la sociedad espera de ellas.

El Chbab Srey enseñó a Kounila que las esposas deben servir a sus maridos y ceder a sus deseos en muchas circunstancias. “En algunas (de estas circunstancias) estoy de acuerdo, pero no con el resto”, avanza la bloguera a Equal Times.

“Con lo que no estoy de acuerdo es cuando –el texto– menciona que los hombres son gemas y las mujeres son de lino blanco. Esto viene a demostrar la discriminación contra las mujeres y la presión que tienen para ser perfectas, o casi perfectas”, explica.

Además, parte de este código de conducta, continúa Kounila, exhorta a las mujeres a no compartir con otras personas, ya sean parientes inmediatos o terceras personas “lo que sucede en sus asuntos domésticos”. Las mujeres, tal y como estipula este poema rítmico, deben ser “silenciosas y educadas”.

 

Reglas sólo para niñas

En Camboya muchas mujeres, especialmente en los hogares más conservadores, continúan aprendiendo el Chbab Srey de forma natural de la boca de sus madres, abuelas o hermanas mayores, lo que contribuye a la violencia doméstica rampante en el país asiático.

Además, este texto en su versión íntegra formaba parte del currículo oficial de las escuelas hasta que en 2007 el Ministerio de la Mujer solicitó retirarlo del plan de estudios. La solicitud concluyó con la eliminación de parte de las reglas, no de la totalidad, de la enseñanza.

En la versión reducida que subsiste, para los grados 7 a 9, se cita por ejemplo que: “la felicidad en la familia proviene de una mujer” o que “el pobre carácter de una mujer hace que los demás miren hacia abajo a su marido”, según recoge un reportaje del diario local Cambodia Daily que concluye que el texto sigue ejerciendo influencia gracias a su enseñanza en las escuelas.

“Sé respetuosa con tu marido. Sírvele bien y mantén viva la llama de la relación. Si no, se quemará. No traigas problemas de fuera dentro de casa. No saques los problemas internos fuera de casa”, instruye el Chbab Srey.

La consecuencia del texto es una relación desigual en la que los hombres dominan la esfera pública mientras que la sumisión de la mujer permanece intacta a pesar de que su participación fuera de casa ha aumentado en todos los ámbitos en los últimos años. Especialmente en la industria de exportación de prendas de vestir donde, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), constituyen del 80 al 85% de la fuerza laboral.

Los únicos datos fiables sobre violencia de género en el país vienen de estadísticas realizadas con el apoyo de la comunidad internacional, expone Rodrigo Montero, asesor de la agencia alemana de cooperación internacional para el desarrollo (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit, GIZ) en el Ministerio de Asuntos de las Mujeres de Camboya.

Los más actuales provienen de un informe llevado a cabo por la ONU sobre la violencia contra las mujeres en el Sureste Asiático. El informe muestra que el 22% de las mujeres entrevistadas informó que había experimentado violencia física a manos de una pareja masculina, pero sólo el 16% de los hombres reconoció perpetuar este tipo de violencia.

La deshonra y la tradición asociada a este código de conducta es una lacra que permite cometer abusos bajo un aparente clima de impunidad. Según el mismo informe, el 96,2% de los hombres y el 98,5% de las mujeres camboyanas considera que una mujer debe obedecer a su marido y el 67% de las mujeres considera que debe tolerar la violencia para mantener en orden la familia.

“En Camboya otras formas de violencia, como la psicológica, emocional o financiera, no tienen ninguna consecuencia legal y son prácticamente imposibles de rastrear”, denuncia Montero.

 

Las reglas para los hombres, el Chbab Proh

En Camboya existe otro código para los hombres, el Chbab Proh, cuyas reglas son mucho menos estrictas. “El texto promueve el liderazgo entre los hombres: ser fuerte, organizado, preparado, responsable, respetuoso con los maestros o ancianos y ocuparse de la familia”, explica a Equal Times Mom Chantara Soleil, gerente de comunicación de la ONG Plan Internacional.

Por otra parte, mientras el Chbab Srey habla tanto de las formas de actuar de la esposa hacia el marido, los padres y las personas mayores, “el Chbab Proh apenas dice algo sobre el respeto y la honestidad que, en contrapartida, el marido debe a su mujer”, continúa Soleil.

Los profesores encuestados durante una evaluación de la igualdad de género llevada a cabo por el equipo del Cambodia Daily en 2014 en la provincia de Siem Reap, afirmaron que el Chbab Srey no afectaba a la percepción de igualdad de género, no obstante, estaban de acuerdo con la regla que sostiene que las “niñas son bonitas cuando son suaves y pausadas”, así como aquella que dice que ellas “deben ser amigables y aprender todo lo relativo a la casa”. En relación a los niños, estos mismos profesores se decantaron por resaltar las cualidades de liderazgo de aquellos.

En opinión de Kounila, el Chbab Srey inhibe la capacidad de las mujeres camboyanas de hacer realidad sus propios sueños y metas en la vida. Para ella, “la discriminación de género en el país es generalmente el resultado de normas culturales y no de mandatos legislativos”.