Las ciudades refugio y los ciudadanos solidarios construyen por toda Europa una política migratoria más humana

Un gran número de ciudades y municipios se han movilizado por toda Europa para hacer frente al desentendimiento de los Estados en materia de acogida de migrantes. La campaña de la Iniciativa Ciudadana Europea Pour une Europe hospitalière (Por una Europa hospitalaria), que tiene por objetivo reclamar una política migratoria europea más humana, permite igualmente brindar apoyo a todas estas perspectivas locales que se caracterizan por la hospitalidad y el respeto al prójimo.

En Bélgica, a un año escaso del lanzamiento de la campaña Communes hospitalières (Municipios hospitalarios), 62 municipios francófonos se han declarado “hospitalarios”, lo cual significa que se comprometen a mejorar la concienciación de sus respectivas poblaciones sobre las cuestiones migratorias, y a garantizar asimismo, dentro de sus respectivas jurisdicciones, la aplicación de una verdadera política de acogida de migrantes.

Este movimiento ha contribuido a agrupar a numerosos ciudadanos comprometidos con la justicia migratoria en torno a un mecanismo de interpelación ciudadana (mediante la presentación de una moción) previsto en cada municipio. Gracias a dicho mecanismo, las autoridades locales competentes en materia de acogida han demostrado que escuchan a sus ciudadanos y que están dispuestas a colaborar con ellos para lograr una mayor justicia migratoria.

En otros países se utilizan más los términos ciudades refugio, ciudades hospitalarias o incluso ciudades santuario, para designar a aquellas localidades comprometidas con la hospitalidad.

Los alcaldes de Barcelona, Lesbos, Lampedusa y París iniciaron en septiembre de 2015 la creación de una red de ciudades refugio, a nivel local o municipal, destinada a ofrecer a los migrantes mejores condiciones de acogida.

Numerosos representantes electos se han pronunciado y han manifestado su compromiso a favor de una política migratoria más humana. En Francia, en respuesta al llamamiento Je soutiens l’accueil des migrantes et des migrants ! (¡Yo apoyo la acogida de los y las migrantes) puesto en marcha por la Ligue des Droits de l’Homme, 179 representantes locales electos han firmado un manifiesto de apoyo a favor de la acogida de migrantes en territorio francés.

El alcalde de Grande-Synthe, Damien Carême, ha construido un centro para refugiados con arreglo a las normas internacionales. En Grecia, el alcalde de Tesalónica, Yiannis Boutaris, ha lanzado un ambicioso programa de inserción de refugiados en zonas urbanas. A diferencia de los campamentos, esas iniciativas facilitan el acceso al empleo y a diversas fuentes de aprendizaje y facilitan asimismo la inserción en el seno de la comunidad local y la creación de una red de recursos humanos. Símbolo de hospitalidad, el pueblo de Riace, en la provincia de Calabria, se ha convertido en un modelo de integración eficaz.

La acogida de numerosos migrantes sin papeles ha contribuido a reactivar el desarrollo de este pueblo, víctima del éxodo rural. En Palermo, que en griego antiguo significa “refugio ideal”, Léoluca Orlando ha reconocido la movilidad internacional como un derecho humano inalienable y está abogando activamente por la abolición del permiso de residencia.

Perspectivas locales que se caracterizan por la hospitalidad y el respeto al prójimo

En Europa surgen continuamente múltiples iniciativas locales, pero estas suelen tropezar con una política nacional más represiva. Se trata de un hecho generalizado. Hace poco, Italia denegó el acceso a sus puertos al Aquarius, una embarcación de ayuda humanitaria de la asociación SOS Méditerranée. Indignados, los alcaldes de Palermo y Nápoles decidieron abrir sus puertos a los cerca de 600 migrantes supervivientes que se encontraban a bordo de la embarcación. El Aquarius fue finalmente acogido por la ciudad de Valencia.

La importancia de la función de estas ciudades y localidades en las políticas migratorias se ha puesto recientemente de manifiesto en la Declaración de Mechelen que se aprobó en la Conferencia Mundial sobre Ciudades y Migración organizada por el Gobierno belga los días 16 y 17 de noviembre de 2017.

Si bien no es jurídicamente vinculante, esta declaración constituye un primer paso hacia un mayor reconocimiento a nivel nacional de la voluntad y de la función esencial de estas entidades en materia de acogida.

Bélgica elevará a escala internacional la Declaración de Mechelen llevándola hasta el Pacto Mundial para la Migración que se negocia actualmente bajo los auspicios de Naciones Unidas.

Como ciudadanos europeos, podemos apoyar estas perspectivas locales que se caracterizan por la hospitalidad y el respeto al prójimo. Podemos defender una política migratoria más humana que respete los derechos fundamentales de cada persona. ¿Cómo? Firmando la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) Reclamemos una Europa acogedora.

Firmar la ICE es hacer saber a la Comisión Europea que queremos una política migratoria distinta. La ICE fija como objetivo prioritario la introducción de modificaciones en materia de migración en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea; no obstante, en virtud de la recolección de firmas, concede ya mayor importancia a las iniciativas locales en favor de la justicia migratoria.

Hagamos oír nuestra voz para que Europa siga siendo hospitalaria.