Las "cuatro grandes" y su papel oculto en la arena política europea

Las "cuatro grandes" y su papel oculto en la arena política europea

"The big four" (Deloitte, EY, KPMG, and PricewaterhouseCoopers) are very strong Lobby groups. They have influential roles in various lobby groups, including the European Business Initiative on Taxation and the European Contact Group, which try to influence EU policy responses to tax avoidance.

(EC-Audiovisual Service/Cristof Echard)

¿Todos pagamos impuestos, verdad? Al menos esa es la teoría, pero en realidad se pierden millones de euros en Europa cada año en evasión y elusión fiscal. Esta perdida priva al erario público de unos recursos muy necesarios para financiar la educación, salud, servicios sociales e infraestructuras públicas.

Un estudio realizado por el Parlamento Europeo ha estimado que los costos de la evasión de impuestos en la UE se sitúan entre los 50.000 y los 70.000 millones de euros anuales, e incluso podrían llegar a alcanzar una cifra situada entre los 160.000 y los 190.000 millones. ¡Y esto no es un fraude fiscal!

La industria de la elusión fiscal consiste en una red de organizaciones e individuos que ayudan a evitar el pago de impuestos de las empresas multinacionales. Son asesorías fiscales que incluyen empresas de contabilidad y auditoría, abogados expertos en fiscalidad y bufetes de abogados conjuntamente con instituciones financieras como los bancos. Las cuatro firmas principales de auditorias contables son Deloitte, EY, KPMG y PricewaterhouseCoopers (PWC). Todas ellas tienen un papel clave en este proceso.

Un nuevo informe del Observatorio Europeo de las Corporaciones (CEO): Auditar parar influir. Cómo se integran las Cuatro Grandes en la toma de decisiones políticas de la UE en materia de elusión fiscal muestra que las cuatro grandes (‘the Big Four’) están omnipresentes en los procesos políticos de la Unión Europea que tratan la lucha contra la evasión y la elusión fiscal y trabajan a través de varios canales de influencia modificando dicho proceso político.

La FSESP, un sindicato europeo representado en la plataforma que aconseja a la Comisión, ha estado en el grupo de expertos de alto nivel de la Comisión Europea durante cuatro años, la llamada Plataforma para el Buen Gobierno Tributario, y lo que muestra el informe es que no se ha logrado mucha mejora.

Huella de las cuatro grandes en la legislación europea

Efectivamente podemos ver la huella de esas consultoras en la legislación europea. En Compras Públicas, las cuatro grandes reciben de la Comisión Europea diez millones de euros cada año para estudios y evaluaciones de impacto que luego se utilizan para respaldar las decisiones políticas, incluso en el campo de la política fiscal. Algunas de estas empresas están acusadas de ayudar a evitar el pago de impuestos, sin embargo se sientan en la misma plataforma donde se aconseja la política a la Comisión Europea. También son miembros del Foro Conjunto de Transferencia de Precios, otro grupo establecido para determinar la política de la Comisión Europea.

Las cuatro grandes son grupos de presión muy fuertes. Tienen un rol muy influyente en varios grupos de presión, incluida la Iniciativa empresarial europea sobre fiscalidad y el Grupo de contacto europeo, que intentan influir en las respuestas de la política de la UE a la evasión fiscal.

Por último, las puertas giratorias también forman parte de su estrategia. Las cuatro grandes han establecido una cultura y han fomentado el ingreso de altos funcionarios de la UE a su personal, normalizando la puerta giratoria entre la Comisión Europea y las grandes consultoras.

Solo un ejemplo de esta influencia es la intensa campana de presión política que hacen en defensa de los intereses de las grandes empresas contra los informes públicos país por país (lo que en inglés se conoce por Public Country by Country reporting, CBCR).

Esta propuesta de la UE denominado "CBCR pública" requeriría a corporaciones informar públicamente sus ganancias en todos los países en los que operan para evitar el uso de lagunas para transferir las ganancias a paraísos fiscales. Ante la Propuesta de la Comisión, las cuatro grandes presionaron fuertemente para impedir que la publicación de la información sea obligatoria, EY (Ernest &Young) incluso dijo que "la información era comercialmente sensible" y Deloitte defendió un enfoque ’voluntario’. Muchos lobbies de grandes empresas han repetido mensajes similares.

Ahora el CBCR público está siendo discutido por los 28 Estados miembros en el Consejo de la UE, y existen preocupaciones de que pueda debilitarse aún más o incluso retrasarse indefinidamente. Mientras que algunos Estados como Francia, Bélgica y los Países Bajos han expresado su apoyo a la propuesta, otros, incluidos Austria, Chipre y Luxemburgo, se oponen, y países clave como Alemania aún no han expresado sus puntos de vista.

Teniendo en cuenta toda la evidencia de la fuerza que las firmas de contabilidad como Deloitte, EY, KPMG y PWC desempeñan como asesoras para sacar provecho de la evasión fiscal corporativa, es sorprendente que sigan siendo tratadas como socias objetivas y legítimas en los círculos políticos. Es hora de sacar a las cuatro grandes y a otros actores de la industria de la evasión fiscal de los procesos de toma de decisiones a nivel europeo de una fiscalidad más equitativa.

Esto debe comenzar con el reconocimiento del conflicto de intereses inherente que les permite en tanto que intermediarias fiscales asesorar a los responsables de las políticas y al mismo tiempo cómo abordar la evasión fiscal. Solo entonces puede surgir un marco efectivo que asegure que la política tributaria de interés público esté protegida de los intereses creados.