“Marokkiat”, una serie que libera la palabra de las marroquíes mediante vídeos en Internet

“Marokkiat”, una serie que libera la palabra de las marroquíes mediante vídeos en Internet

Moroccan filmmaker Sonia Terrab (in the hat) filmed 12 women for a series named Marokkiat. The project is supported by Jawjab, an incubator of young online talent, and its director, Fatim Ben Cherki.

(Anthony Bellanger)
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“Siempre les hago la misma pregunta: ‘¿Cuál ha sido la experiencia en tu vida que te ha convertido en la mujer que eres hoy?’ Y aquí, sale esto: me cuenta que fue víctima de una agresión sexual cuando tenía 5 ó 6 años”, recuerda la realizadora Sonia Terrab en relación a esta secuencia precisa, extraída de uno de los 12 vídeos web del proyecto Marokkiat, que quiere decir ‘marroquíes’ en el dialecto árabe local, filmados en Casablanca a finales de 2017.

Violación, homosexualidad, acoso en la calle o en el trabajo, flirteo insistente, las mujeres abordan todos estos temas. Para Zahra, el amor no es más que un negocio, Nada por su parte cuenta una agresión que sufrió en la calle; mientras que Khadija confiesa encontrar aun más dificultades desde que lleva el velo.

Según cifras de un estudio de ONU Mujeres Magreb, más de 6 millones de mujeres marroquíes afirman haber sufrido actos de violencia.

Romper tabúes, dar la palabra a quienes no la tienen, es así como el proyecto Marokkiat ha llegado a convertirse en un auténtico éxito popular, dejando atrás el barrio Bourgogne de Casablanca, frente al Océano Atlántico.

Más de 6 millones de vistas en la red han convertido a Jawjab –nombre de la empresa que produce estas breves películas– en centro de atención mediática. “Jawjab significa ‘lo que ha ocurrido y trae consigo’”, explica Fatim Ben Cherki, directora de esta incubadora de talentos, filial de una compañía de producción marroquí. “Se trata de un espacio colaborativo donde se espera que los jóvenes acudan aportando su talento”.

Ha sido el caso concreto de Sonia Terrab, experiodista, novelista y realizadora freelance para Jawjab. “Hay 16 millones de marroquíes en las redes sociales: 10 millones de hombres y 6 millones de mujeres. A partir de esta constatación, decidimos que las mujeres pudiesen expresarse en el espacio público, porque en Marruecos (ese espacio) no les pertenece. El hecho de poder hablar en la calle, durante un minuto, frente a una cámara y contar experiencias muy fuertes, es una manera de apropiarse de dicho espacio a través de la intimidad. En el tiempo que dura una pequeña historia, estas chicas nos dicen: ‘Aquí estamos, existimos, ¡y a la mierda!’”.

“Sonia ha logrado trabajar muy bien la imagen”, añade Fatim Ben Cherki. “Porque hay que saber que el vídeo colgada en la web generalmente se ‘consume’ sin sonido, con los subtítulos. La imagen debe por tanto enganchar de inmediato. La visibilidad es muy importante, tomando en cuenta que se sabe que los marroquíes tienen el récord en cuanto al tiempo que pasan en las redes sociales. 3:15 horas al día, mientras que la media africana es de apenas 2:10 horas. Esto nos ofrece un terreno de juego extraordinario”.

“Entre noviembre y diciembre se grabaron 25 vídeo-clips de los que 12 fueron seleccionados y difundidos. Los más fuertes”, añade la realizadora. “Empecé haciendo correr la información de boca en boca, por supuesto. Luego pasé a poner un anuncio en Facebook recibiendo decenas de mensajes diciendo ‘Queremos testimoniar, queremos salir también en Marokkiat’”.
 

“La revolución pasa por los testimonios íntimos. Es lo que llega a la gente”

 
“Dimos algo, pero también recibimos enormemente”, analiza la directora. “Estas condiciones crearon un terreno favorable que condujo al efecto sorpresa. Porque aquí en Marruecos, las mujeres se repliegan sobre ellas mismas; se piensa que hay cierta vergüenza y muchísima sumisión. ¡Pues para nada! Simplemente necesitaban contar con este espacio para poder expresarse. La revolución pasa por los testimonios íntimos, personales. Es lo que llega a la gente”.

Una de ellas comenta que su condición de mujer marroquí era imposible de cambiar. Sin embargo, el hecho de exponerse en Internet ante 300.000 personas lo cambiaría todo.

“Ellas mismas no fueron conscientes enseguida de su valor. Porque lo más duro, en Marruecos, no es liberarse de la sociedad, sino de la propia familia”, prosigue Fatim Ben Cherki.

“Recuerdo haber acompañado a una joven ante el tribunal. ¡Llevaba apenas una semana casada! Pero su marido le dijo: “Ok, puedes irte, te pones demasiado maquillaje”. En Marruecos, se registra de momento una epidemia de divorcios precoces, apenas dos o tres meses después del matrimonio”.
 
“La sociedad marroquí es sumamente compleja, conservadora y con una enorme cantidad de contradicciones. Aquí, ‘parecer’ es más importante que ‘ser’. Asistimos a una especie de anulación de la individualidad frente a la sociedad. Pero la ruptura se consigue en el día a día. Ahora queremos ir aún más lejos y hacer una película sobre el tema. ¿Qué implica para las mujeres salir solas por la noche, tomar una copa, fumar en la calle? Son las cuestiones que se plantean aquí”, analiza Sonia Terrab.
 
Aunque estos vídeos han sido bien acogidos por la sociedad marroquí y por los políticos, las dos mujeres quieren conservar su libertad de expresión y su independencia. De hecho, les irrita sobremanera que algunos osen encasillarlas en el apartado “cine de mujeres”. “Cuando trabajamos, no nos definimos en tanto que mujeres. Tenemos nuestra vida, sin tener que rendir cuentas al respecto. Por eso conseguimos llegar tan lejos. Jawjab está ahí simplemente por la creatividad, para facilitar el debate”.

“El artista está ahí para hacer preguntas, no para responderlas”

 
Afirman además que no buscan transmitir ningún mensaje político. “El gobierno ha comprendido perfectamente que debía permitir que estas personas pudiesen expresarse. Nuestro planteamiento es ante todo creativo. Hay 3 millones de jóvenes marroquíes fuera del sistema, que han dejado el sistema escolar o que están sin empleo, y hará falta ir a buscarlos y ocuparse de ellos. Internet puede ayudar. Jawjab va a continuar desde el punto de vista artístico, confirma la directora”, dicen.

"Disponemos de una materia prima extraordinaria en Marruecos, jóvenes que hablan sin odio, con total espontaneidad. El artista está ahí para hacer preguntas, no para responderlas. El hecho de que distintos medios de comunicación hablen de nosotros, especialmente en Europa, hace que se nos tome en serio. Es justamente eso lo que necesitan los jóvenes, contar con los medios para expresarse; y nosotros, debemos comprender su visión del mundo y sus anhelos”, apuntan.

¿Una segunda parte? Naturalmente, disponen de material de sobra para lanzar una “temporada 2” de Marokkiat. “Quizás”, considera Sonia Terrab. “Pero debemos tomarnos nuestro tiempo y no conformarnos con la solución más fácil”.