Mujeres y guerra, la lucha mundial contra la violencia sexual en la “era Trump”

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Tras los centenares de miles de violaciones a mujeres durante los conflictos de Ruanda y los Balcanes, la violencia sexual como táctica de guerra se ha intensificado en Siria, Irak y otros lugares. En medio de la incertidumbre, y al tiempo que Donald Trump se prepara para asumir la presidencia de Estados Unidos, responsables gubernamentales y organizaciones no gubernamentales piden en una conferencia celebrada en Berlín acciones renovadas y enérgicas para atajar esta lacra.

“El imperio de la impunidad debe cesar", afirmó Zainab Hawa Bangura, Representante Especial de la ONU sobre la Violencia Sexual en los Conflictos. “Los cuerpos de las mujeres siguen siendo utilizados por los hombres como campos de batalla en las guerras. Las mujeres siguen siendo marginadas en la resolución de los conflictos”.

La conferencia de Berlín celebrada en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania se fijó como objetivo acelerar la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU, que exige una mayor participación de las mujeres en el establecimiento y mantenimiento de la paz y un esfuerzo mundial para combatir la violencia sexual como arma de guerra.

La reunión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), celebrada este año bajo la presidencia de Alemania, ayudó a la sensibilización a este fenómeno antes del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre.

“El problema ahora es cómo convertir estas resoluciones en soluciones sobre el terreno, allí donde se cometan los crímenes”, señaló Bangura, antigua ministra del Gobierno de Sierra Leona y posible candidata presidencial. En un viaje reciente, visitó a víctimas de violación en el Hospital Heal Africa en Goma, República Democrática del Congo, donde ha instado al Gobierno a hacer un mayor esfuerzo para combatir la violencia sexual.

El año pasado, 15 años después de que la Resolución fuera aprobada, un informe de la ONU señaló que apenas una cuarta parte de los países del mundo cuenta con planes de acción para llevar a cabo este esfuerzo, y que muchos de ellos carecían de financiación y mecanismos de rendición de cuentas “para su aplicación real”.

Desde 2002, la Corte Penal Internacional cataloga los delitos sexuales como crímenes de lesa humanidad en el marco del denominado Estatuto de Roma. Sin embargo, el informe de la ONU indica que ha habido “muy pocos enjuiciamientos, especialmente a nivel nacional".

Gracias a la Resolución se creó el cargo que ocupa Bangura, quien trabaja denodadamente para presionar a los gobiernos que reciben ayuda internacional a dar debido cumplimiento a la Resolución 1325. Más de una cuarta parte de los acuerdos de paz alcanzados desde el año 2000 menciona a las mujeres, y el estudio de la ONU encontró que tales acuerdos presentan una tasa de éxito mucho mayor.

“No puede tenerse paz y seguridad sin la participación de la mitad de la población. Las mujeres aportan a las discusiones y a las negociaciones una perspectiva diferente”, aseveró Miroslava Beham, una de las asesoras principales de la OSCE en temas de género.

“Saben lo que se necesita: desarrollo de capacidades y concienciación. Estamos trabajando para conseguirlo. Necesitamos más mujeres embajadoras para apoyar nuestra causa”, aseguró Beham. “Necesitamos más dinero”.

 

La matanza siria

Sin embargo, la reunión fue objeto de duras críticas y de un llamado desesperado a la acción por parte de Joumana Seif, fundadora de la Red Siria por los Derechos de la Mujer.

“Los retos que se plantean a la Resolución 1325, los bombardeos, las violaciones, son sumamente graves, la desesperación reina en todas partes, no hay enjuiciamiento de los autores de estos crímenes”, afirmó, hablando a través de un intérprete. “Durante seis años se han perpetrado violaciones, violencias sexuales y tortura. No se han tomado medidas reales para impedirlo.

“Toda la comunidad internacional ha fracasado en la protección de los civiles. Una solución política equitativa debe excluir a los perpetradores. Necesitamos una justicia de transición”, reclamó.

“Lo lamentamos enormemente”, respondió Paivi Kannisto, jefa de la sección de paz y seguridad de ONU Mujeres. “Hay lugar para que un país tome la batuta. Estamos trabajando estrechamente con Alemania”.

De aquí, el actual esfuerzo de Alemania para elaborar un nuevo plan de acción destinado a la Resolución 1325, con la intención de conseguir que otros gobiernos hagan lo mismo. Manuela Schlesinger, ministra de Familia, Personas Mayores, Mujeres y Juventud, señaló en la conferencia que espera cumplir con este esfuerzo el próximo año.

Francisca Brantner, diputada alemana de los Verdes, indicó que el plan de acción debe contar con una financiación concreta y un empuje más agresivo para el enjuiciamiento de los crímenes sexuales por parte de las misiones de mantenimiento de la paz. Sobre los conflictos en Siria y en otros lugares, comentó: “Observo una erosión del derecho internacional. Cuando vemos que las escuelas son tomadas como blanco, los ataques a hospitales... pienso que algún día se retornará gravemente contra todos. Tendremos que pagar un precio muy alto por ello”.

Monika Hauser, fundadora de la organización benéfica para las mujeres Medica Mondiale, con sede en Colonia, señaló en la conferencia que quiere ver un plan de acción con un mayor apoyo financiero, un respaldo más fuerte a los grupos locales que defienden los derechos de las mujeres, más atención y cuidados a las víctimas de violencia sexual, más ayuda para perseguir a los autores de dichos crímenes y negociaciones de paz con igualdad de género.

Hauser, quien el año pasado pidió a la Unión Europea devolver su Premio Nobel de la Paz a causa de todos los conflictos que la rodean, también señala la “necesidad urgente” de modificar el Acuerdo de Paz de Dayton de 1995 para Bosnia. En su estado actual “reforzó una división de facto” entre grupos étnicos e “hizo imposible poner en marcha cualquier tipo de enjuiciamiento colectivo por los crímenes de guerra y los traumas que conllevan”.

 

Comisiones de la verdad

Las comisiones de la verdad y las reparaciones han ayudado a las víctimas de la violencia sexual, afirmó Kelli Muddell, directora del Programa de justicia de género del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ, por sus siglas en inglés). Aun cuando la más conocida es el de Sudáfrica, Muddell comentó que otras la siguieron y resultaron más positivas, por ejemplo, en Túnez y Sierra Leona.

A la par de la comisión de la verdad, un comité oficial tunecino de mujeres “ha realizado un enorme trabajo para llegar a las víctimas” de abusos durante el antiguo régimen de Ben Ali. “Las mujeres cuyos esposos resultaban detenidos eran incluidas en listas negras para el empleo y la educación, sus viviendas eran registradas.

“Trabajamos con una red de víctimas”, comentó Muddell a Equal Times. “Las mujeres cada vez hablan más sobre aquello... algunas fueron violadas durante su detención política”.

En Sierra Leona, conjuntamente con la comisión de la verdad se impulsó la enmienda de la política y la legislación para apoyar a las víctimas de violencia sexual, indicó Muddell. “También se ayudó a las mujeres a adquirir una mayor independencia financiera”, ya que algunas víctimas se vieron “rechazadas por sus comunidades, repudiadas por sus maridos. Necesitaban un empuje económico”.

Se redactaron reglamentaciones con perspectiva de género “sobre el matrimonio, la herencia... asuntos por los que los grupos de mujeres habían estado luchando desde hacía mucho tiempo”.

 

El efecto Trump

A pocas calles de allí, Barack Obama, en una agridulce despedida como presidente de EE UU, se encontraba de visita del brazo de la Powerfrau de Europa, la canciller alemana Ángela Merkel, junto con los líderes del Reino Unido, Italia, Francia y España. Cuando Obama pase el relevo a Trump, quien ha sido ampliamente criticado por sus comentarios y acciones misóginas del pasado, los responsables mirarán hacia a otro lado en lo que respecta a la lucha contra la violencia sexual.

“Existe un temor generalizado de que la única persona que queda ahora para defender los inestimables principios de derechos humanos y democracia es Ángela Merkel”, comentó a Equal Times en la conferencia un antiguo activista prodemocracia con la condición de mantener el anonimato.

Muddell afirma que los activistas que viven en Estados Unidos “se encuentran en una situación increíblemente incierta respecto a lo que puede esperarse... hasta qué punto los comentarios racistas, misóginos y xenófobos fueron para complacer a su electorado y hasta qué punto los pondrá realmente en práctica.

“Cuando se observa a las personas de las que se está rodeando: los asesores, el nuevo gabinete, se constata que son conservadores desde el punto de vista social y que están en contra de los derechos reproductivos, los derechos de las personas LGBT y de cualquier tipo de reforma migratoria que pueda considerarse como positiva”, argumentó Muddell a Equal Times. “Creo que habrá un gran retroceso”.

“Europa tiene que unirse, si le es posible, en torno a un programa común”, señaló Muddell. En Estados Unidos, “existe la fuerte impresión de que es necesario organizarse y mostrarse mucho más activo políticamente de lo que hemos sido hasta ahora, que tal vez hemos sido muy complacientes durante el período de Obama.

“En Estados Unidos, muchas personas están profundamente inquietas ante lo que va a suceder y están tratando de organizarse de la mejor manera posible contra algo aún desconocido”, concluyó la directora del ICTJ.