¿Para cuándo un espacio para los europeos negros en la agenda política de la UE?

¿Para cuándo un espacio para los europeos negros en la agenda política de la UE?

Lawmakers, campaigners and citizens, including the Swedish MP Momodou Malcolm Jallow (second left) take part in the inaugural People of African Descent Week at the European Parliament.

(European Parliament Anti-Racism and Diversity Intergroup)

El diputado sueco Momodou Malcolm Jallow, muy familiarizado con el racismo, no dudó en responder a la alta funcionaria de la Unión Europea que explicó despreocupadamente a una sala llena de legisladores, activistas y ciudadanos negros que la UE se basa en la igualdad.

Jallow, un legislador sueco y parte demandante en una causa judicial de 2014 que dio lugar a la primera sentencia condenatoria por un delito de odio racial en Suecia, la instruyó sobre la experiencia europea negra durante la sesión inaugural de la Semana de las Personas de Ascendencia Africana, que se celebró en el Parlamento Europeo entre el 13 y el 17 de mayo.

Ser negro en Europa supone que se te impongan controles de seguridad adicionales, incluso cuando viajas con otros diputados como funcionario del Estado. Ser negro en Europa significa no conseguir un trabajo como limpiador cuando tienes varios títulos universitarios y más de 20 años de experiencia laboral. Y, a veces, ser negro en Europa significa morir mientras te encuentras bajo custodia policial como consecuencia de un uso de fuerza extraordinaria por parte de la policía; existen numerosos ejemplos en todo el continente, pero Jallow relató el caso de Oury Jalloh, un solicitante de asilo de Sierra Leona que murió quemado mientras estaba encadenado en un calabozo de la policía en Alemania en 2005.

Inclinado sobre el micrófono, Jallow invitó a la funcionaria a abrir los ojos. “Si la igualdad constituye la base de la Unión Europea, no nos hemos dado cuenta”, dijo. “Es hora de que disfrutemos de la parte de esa igualdad que nos corresponde”.

Jallow forma parte de una alianza no oficial cada vez mayor de organizaciones de la sociedad civil, activistas contra el racismo, responsables de la formulación de políticas y expertos en derechos humanos que tratan de presionar a la Comisión Europea –el único órgano de la UE que tiene derecho a proponer legislación– para que actúe. Quieren que el brazo ejecutivo del bloque cumpla la promesa de igualdad que se hizo al crearse la UE en 1957 mediante la adopción de una ley que exija a todos los Estados miembros tomar medidas serias contra la afrofobia, es decir, la hostilidad y discriminación contra las personas de ascendencia africana.

“Ya es hora de que se reconozca adecuadamente la situación de las personas de ascendencia africana mediante el reconocimiento de las injusticias que se cometieron en el pasado y la adopción de medidas de reparación y restitución” dijo Jallow a Equal Times.

Se calcula que en la Unión Europea viven 15 millones de personas negras. Dentro de una población total de 508 millones de personas, esto convierte a los europeos negros en uno de los mayores grupos minoritarios del continente. Sin embargo, como ocurre con otras minorías visibles como los romaníes y los musulmanes (entre los cuales también hay un porcentaje significativo de personas negras), experimentan los niveles más altos de exclusión socioeconómica, estereotipos negativos y actos de violencia.

“No queremos un trato preferente”, dijo Vaiya Alfiaz, coordinador del Intergrupo contra el racismo y en defensa de la diversidad del Parlamento Europeo durante una mesa redonda de la Semana. “Queremos el mismo trato que el resto del mundo”.

Cécile Kyenge, una de las fuerzas impulsoras de la Semana y diputada italiana de origen congoleño, advirtió que el reciente aumento de movimientos populistas en el continente también ha exacerbado la violencia contra los africanos. “En algunos lugares estamos incluso observando tentativas de asesinato a través de expediciones de castigo de carácter fascista que convierten a los negros en objetos contra los que hay que luchar”, avanzó durante la conferencia.

Injusticias diarias

En 2000, los Estados miembros de la UE adoptaron la Directiva sobre igualdad racial, la cual prohíbe la discriminación y el acoso por motivos raciales o étnicos. Sin embargo, la legislación que Jallow, Alfiaz y muchos otros desean que se adopte obligaría a los Estados miembros a formular planes de acción nacionales para combatir la afrofobia y adoptar medidas concretas oportunas en ámbitos como el empleo, la educación, la justicia penal, la atención sanitaria y la vivienda.

Cada 10 años aproximadamente, la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE realiza una amplia encuesta en los 28 Estados miembros y entrevista a 25.500 personas pertenecientes a una minoría o un entorno inmigrante acerca de sus experiencias de discriminación. La encuesta más reciente reveló que los ciudadanos de origen norteafricano registran los mayores niveles de discriminación por su ascendencia (45%), seguidos de cerca por la población romaní (41%) y la negra (39%). La misma encuesta también reveló que el 50% de las personas pertenecientes al último grupo corre el riesgo de vivir en una situación de pobreza significativa.

Otros estudios confirman las anécdotas de discriminación descritas por Jallow durante su intervención. Los estudios han mostrado que las personas negras tienen seis veces más probabilidades que las blancas de que la policía les pare en el Reino Unido; en Francia, tienen ocho veces más probabilidades. Un estudio belga ha revelado que las personas de origen subsahariano tienen, de media, un nivel educativo superior al de otros grupos minoritarios, pero se encuentran más a menudo en puestos de trabajo por debajo de su nivel de cualificaciones.

Los activistas y los responsables de la formulación de políticas quieren que los Estados miembros reconozcan y hagan frente a este tipo de injusticias con la nueva ley contra la afrofobia.

“Las personas de ascendencia africana han sido invisibles en Europa en el pasado”, resume Karen Taylor, una asesora en políticas de Alemania y miembro de la junta de la Red Europea contra el Racismo (ENAR). “Es fundamental mencionar que las personas de ascendencia Africana existen en Europa, qué problemas experimentan y por qué, cómo estos problemas están relacionados con el pasado colonial de Europa y cómo avanzar”, comenta a Equal Times. Sostiene que la adopción de una legislación centrada específicamente en personas de ascendencia africana es necesaria para conseguirlo.

La Comisión introdujo recientemente una serie de políticas, estrategias y medidas específicas para hacer frente a la discriminación por motivos de religión, origen étnico, orientación sexual y género, pero no de "raza".

Durante los cuatro últimos años, la Dirección General de Justicia de la Comisión ha puesto en marcha políticas destinadas a combatir los mensajes de incitación al odio en línea contra las comunidades judía y musulmana. Asimismo, ha designado a coordinadores especiales para luchar contra el antisemitismo y el odio antimusulmán. Desde 2011 existe una ley dedicada a la integración de las comunidades romaníes en Europa (en la que se inspiran los llamamientos actuales para adoptar una legislación contra la afrofobia).

Sin embargo, la Dirección General de Justicia de la UE, supervisada por la Comisaria Vera Jourová, no ha aplicado ninguna medida específica para las personas de ascendencia africana. “El problema con la Comisión es que ni siquiera parece que se mantengan conversaciones al respecto”, dice Alfiaz, señalando que Jourová ha debatido el tema de la afrofobia solo una vez en cuatro años. “La Comisión ha fracasado en esta área”.

Cuando se preguntó acerca de la falta de medidas específicas para hacer frente a la afrofobia, un portavoz de la Comisión hizo hincapié en la determinación del bloque de combatir el racismo. “La Comisión Europea rechaza firmemente cualquier forma y manifestación de racismo y xenofobia. No tienen cabida en Europa”, avanzó a Equal Times, antes de mencionar diferentes leyes destinadas a combatir la discriminación racial y en el trabajo y garantizar el apoyo a las víctimas.

El problema racial de Europa

Para algunos, el silencio de la Comisión en cuanto a la afrofobia está relacionado con algunas cuestiones culturales más amplias y complicadas. Según Emilia Roig, fundadora y directora ejecutiva del centro con sede en Berlín Centre for Intersectional Justice, Europa tiene un problema racial. “En Europa hay un profundo malestar con la raza como categoría. El argumento ‘somos todos humanos’ es muy común”, dice, señalando que el racismo se ve como un problema individual en lugar de sistémico. Observa que este malestar genera a su vez una especie de ceguera en las políticas. “Si nos fijamos en Europa continental, la raza no se reconoce plenamente como motivo de discriminación”, dice.

Queda por ver si la legislación contra la afrofobia, de adoptarse, daría lugar a cambios significativos para las personas negras en Europa. La Ley de inclusión de la comunidad romaní de 2011 que la legislación contra la afrofobia debería tomar como modelo tiene por objeto reducir las disparidades evidentes entre los romaníes y otros europeos en diferentes sectores. Sin embargo, se han obtenido resultados poco claros, ya que ha habido progresos en educación pero muy pocos avances en inclusión social y económica. Según los críticos, esto se debe principalmente a su aplicación malograda en los países de Europa oriental en los que las poblaciones romaníes son más grandes.

Algunos también sugieren que el objetivo deberían ser los pleitos estratégicos en el plano nacional en lugar de una nueva legislación. “Muchos países no aplican correctamente la Directiva sobre igualdad racial”, explica Larry Olomoofe, un experto independiente en delitos de odio que se encuentra en Polonia.

Señala que en países de Europa oriental como Hungría y Polonia muchos casos legítimos ni siquiera llegan a los tribunales porque los abogados disuaden a las víctimas de solicitar reparación. “Dicen ‘no puedes hacer esto’ o ‘el tribunal no va a fallar en tu favor’ (...). Así que tienes que encontrar a un abogado que tenga un largo historial de casos de este tipo. Son escasos y suelen centrarse en los derechos de la mujer y los derechos de los romaníes. No ves nada para personas de ascendencia africana”.

Incluso los más comprometidos con una ley específica que proteja a las personas negras en Europa admiten que es poco probable que se materialice en un futuro próximo. Además de ejercer presión en la Comisión a través de actividades como la Semana de las Personas de Ascendencia Africana, también están intentando que el Parlamento Europeo adopte la primera resolución sobre afrofobia de la historia.

Las resoluciones no son vinculantes, ni para los Estados miembros ni para la Comisión, pero dicen que marcaría el primer paso de un largo camino y asentaría las bases para que la próxima Comisión aborde seriamente el tema después de las elecciones en 2019.

Según Taylor, lo más importante es que se espera que la resolución dé inicio a un debate muy necesario. “Muchos políticos, y ciudadanos, no saben que imponen el racismo a las personas de ascendencia africana”, dice. “Tenemos que empezar a hablar del racismo estructural y los resultados del pasado colonial de Europa, y ahora mismo no lo hacemos”.

Menciona el ejemplo de Bélgica, un país en el que los vestigios de su pasado colonial se pueden ver en todas partes, desde las estatuas omnipresentes del rey Leopoldo II a las estructuras y empresas financiadas con los recursos expoliados del Congo. “No se menciona de dónde proviene esta riqueza ni por qué hay tantas personas negras en Bélgica”, dice. “Tenemos que hablar seriamente de ello y hacer visibles a las personas negras y sus problemas”.

A falta de conversaciones nacionales de este tipo, algunas personas trabajan para crear espacios en los que la experiencia de la población negra en Europa se pueda diseccionar y debatir lejos de los pasillos del poder. Emmanuelle Nsun es responsable de proyectos en un centro cultural de Lieja (Bélgica) y ha organizado varias mesas redondas y talleres sobre raza y género como parte de un proyecto de un año sobre el afrofeminismo. Ha sido una experiencia reveladora para ella.

“El simple hecho de estar juntas y compartir experiencias en diferentes etapas de tu vida es algo que te da poder”, dice, haciendo referencia al hecho de que mujeres de todas las edades asistieron a los actos. “No se les dice que sus experiencias de racismo no son realmente racismo; se las cree y escucha”.