Por qué los migrantes económicos son auténticos héroes

Emmanuel Macron admira a los héroes. Mamoudou Gassama salvó la vida de un niño subiendo cuatro pisos "a pulso". En señal de reconocimiento, el presidente ha anunciado su regularización y le ha invitado a solicitar la naturalización.

Esta decisión ha suscitado reacciones inesperadas. La extrema derecha la saluda porque, como defiende que la nacionalidad francesa debe ser merecida, considera que Mamoudou Gassama se la merece, "a diferencia de otros". Desde la izquierda, algunos filósofos temen que la regularización acabe ligada al heroísmo a partir de ahora. Aunque motivadas por convicciones diferentes, estas dos reacciones coinciden en no considerar héroes a la mayoría de los migrantes.

¿Y qué es un héroe? Si Emmanuel Macron venera realmente a los héroes, ¿no debería repensar su concepción de lo que él llama "migrantes económicos"?

La Ética define la heroicidad como un acto de gran valor moral que va más allá de lo obligatorio. A este tipo de acciones se las llama conoce también como "supererogatorias", del latín medieval super-erogatio, que significa "pagar de más", por encima de lo debido.

El gesto de Mamoudou Gassama cumple ambos criterios. Salvar una vida posee un valor moral muy elevado y no es moralmente obligatorio. Si bien existe la obligación de ayudar a toda persona en peligro, esta no se aplica a un transeúnte sin medios para llegar al cuarto piso, donde se hallaba suspendido el niño.

La cuestión de los medios es fundamental. Cuando Mamoudou Gassama se una a la brigada de bomberos, sus acciones tendrán un valor moral igualmente encomiable, pero no serán heroicas. Salvarle la vida formará parte de sus obligaciones y tendrá escaleras y otras herramientas para cumplirlas. El hecho de que hoy haya salvado a un niño subiendo por un edificio "a pulso" es importante a la hora de calificar éticamente su acción.

Entendemos por qué Emmanuel Macron valora a los héroes. Hacer un gran bien sin apenas medios no puede considerarse una obligación, pero sí un acto muy loable. Si Mamoudou Gassama es un héroe, ¿podemos considerar héroes a otros migrantes que también salvan vidas "a pulso"?

Luchar contra la pobreza «a pulso»

Mamoudou Gassama es uno más de los migrantes procedentes de países pobres a los que Emmanuel Macron llama "migrantes económicos" y que están demostrando un auténtico heroísmo colectivo.

Sin apenas recursos al partir y superando innumerables obstáculos en el camino, estos migrantes contribuyen "a pulso" al desarrollo y a la reducción de la pobreza. Según datos del Banco Mundial, las remesas de los migrantes a los países de ingresos bajos y medianos ascendieron a 466.000 millones de dólares en 2017 y siguen aumentando.

El valor de esos 466.000 millones de dólares es sustancioso. Es como si los inmigrantes hubieran recaudado más dinero en un año que los cinco empresarios más ricos del mundo (Jeff Bezos, Bill Gates, Warren Buffet, Bernard Arnault y Mark Zuckerberg, según Forbes) han recaudado durante toda su vida. Pero los migrantes renueva la operación cada año y envían estas cinco grandes fortunas a países de ingresos bajos y medios.

El valor moral de estas transferencias de dinero ha sido desacreditado durante mucho tiempo por las teorías neomarxistas, con el pretexto de que el dinero solo se utiliza para el consumo. Pero hoy sabemos que la migración y las remesas son una poderosa palanca para el desarrollo y la reducción de la pobreza. Por ejemplo, los economistas Richard Adams y John Page han demostrado que un aumento del 10% de la migración reduce un 2% la pobreza, es decir, la proporción de personas que vive con menos de un dólar al día.

Para percibir su heroísmo, basta recordar dos cifras sencillas: menos del 3% de la población mundial consigue el triple que todos los Gobiernos poderosos de los países desarrollados juntos.

De hecho, los migrantes son la fuente de la mayor corriente de efectivo recibida por los países de ingresos bajos y medianos, exceptuando la inversión extranjera directa. Las remesas de los migrantes superan desde 1996 la ayuda oficial al desarrollo. Los esfuerzos financieros de los migrantes son tres veces superiores a los realizados por los Gobiernos.

¿Hacen los migrantes "a pulso" su esfuerzo financiero? Quizás no, pero el dinero lo ganan en unas condiciones caracterizadas por unas tasas de discriminación, explotación y sobrecualificación laborales mayores que las de los no migrantes. Además, no olvidemos que más de la mitad de los migrantes nacidos en el Sur han emigrado a otros países del sur, donde los salarios son más bajos que en el norte.

¿Son estos héroes la «miseria del mundo»?

Cuando sus hazañas no son captadas por las cámaras, Emmanuel Macron tilda a los migrantes pobres como Mamoudou Gassama de "migrantes económicos" y afirma que no puede "acogerlos". Esta posición se hace eco del "no podemos acoger a toda la miseria del mundo" que hace treinta años pronunció Michel Rocard [el ex primer ministro francés]. Desde entonces, los líderes políticos repiten sin temblar la palabra "miseria". Públicamente. En todos los medios. Como si los migrantes de países pobres no pudieran oír o fueran demasiado toscos para sentirse ofendidos. Como si hubiera quienes nacen para "acoger" y quienes nacen “miserables”. El término "migrantes económicos" es menos brutal, pero sigue siendo inapropiado.

Cuando hablamos de "migración por razones económicas", nos solemos referir al tipo de permiso de residencia (vinculado al empleo), y no a la motivación de sus titulares. Las estadísticas de migración ignoran si sus titulares vinieron a trabajar a Francia para estar cerca de la Torre Eiffel o para alimentar a sus hijos. Lo que sí sabemos es que en Francia es difícil acceder a un permiso de trabajo. Sólo el 10% de los permisos de residencia se expiden por razones económicas. Lástima que Emmanuel Macron no parezca interesado en las estadísticas y en los estudios sobre la migración, aprendería que los migrantes no suponen un riesgo para la seguridad mundial, sino una oportunidad de duplicar el PIB mundial.

Por el contrario, frenar la migración económica equivale a dejar escapar billones de dólares, como ha demostrado Michael Clemens. Los beneficios de la apertura de las fronteras equivaldrían a los beneficios de un "milagro del crecimiento", en palabras de John Kennan. Incluso las estimaciones más pesimistas confirman que, si se abrieran las fronteras, la renta mundial media por trabajador aumentaría un 12% a corto plazo y un 52% a largo plazo.

La proeza de Mamoudou Gassama ilustra los beneficios de la movilidad. Sin obstáculos, logró escalar el edificio a pulso para salvar a un niño. Con las políticas migratorias, optamos por levantar obstáculos en cada piso. Aquellos que, salvando todos estos obstáculos, logran salvar a un niño se convierten, a pesar de los pesares, en héroes.