Shell debe rendir cuentas por el ecocidio en el delta del Níger

 

Cuatro agricultores y pescadores nigerianos víctimas de la multinacional petrolera Shell y de sus vergonzosas actividades contaminantes en el delta del Níger están luchando por la justicia.

Abrigan esperanzas de que el 30 de enero del 2013 un tribunal holandés dicte sentencia a su favor como parte de una demanda judicial sin precedentes que interpusieron contra la multinacional petrolera anglo-holandesa.

El 11 de octubre del 2012, cuando el tribunal de La Haya admitió a trámite su demanda contra Shell, fue la primera vez en la historia que una empresa comparecía ante un tribunal holandés para explicar unos daños al medio ambiente provocados en el extranjero.

La contaminación de la Royal Dutch Shell en Nigeria la provoca su filial, conocida en el país africano como la Shell Petroleum Development Company (SPDC).

La empresa se ha enfrentado a varios procesos judiciales en Nigeria y EE.UU. acusada de violar los derechos humanos y degradar el medio ambiente.

Conseguir que Shell se siente en el banquillo de los acusados en La Haya transmite varios mensajes claros. Primero: la época de los negocios como los conocían las multinacionales hasta ahora puede estar tocando a su fin.

Segundo: las comunidades podrán descansar un poco si la empresa asume unas prácticas laborales más responsables.

Si la empresa cambiara de actitud, los trabajadores petroleros accederían más fácilmente a las comunidades y probablemente gozarían de una mejor protección frente a la contaminación que también daña a las comunidades.

Actualmente, muchos trabajadores locales se ven tan afectados por la contaminación como las comunidades empobrecidas.

 

 

Impunidad

Tras décadas de una extracción desastrosa del crudo y el gas en Nigeria, la fecha de octubre del 2012 constituyó un hito, pues significaba que la época de la impunidad generalizada podía tocar a su fin.

Esta demanda se pudo presentar ante el tribunal gracias a la organización Milieudefensie (Amigos de la Tierra Holanda) que colaboró estrechamente con la Environmental Rights Action (Amigos de la Tierra Nigeria).

La demanda se inició en el 2008, con cuatro demandantes que eran víctimas originarias de los pueblos de Goi, Ikot Ada Udo y Oruma en el delta del Níger. Sus demandas son el símbolo de la terrible degradación medioambiental que la industria petrolera ha provocado en el delta del Níger.

Cuando esta región se define como “probablemente el lugar más contaminado del planeta”, la responsabilidad debe recaer sobre las empresas petroleras que extraen crudo allí.

Asimismo, debemos destacar que, como ostenta una clara posición de liderazgo del sector en Nigeria, la conducta de Shell indica a otros el camino a seguir.

En la demanda presentada ante el tribunal holandés, los demandantes exigen que Shell limpie la contaminación por petróleo en sus comunidades, indemnice a los afectados y garantice que no se produzcan nuevas fugas en sus oleoductos.

Estas han sido las principales demandas de las comunidades del delta del Níger, ya que dependen ante todo del medio ambiente para su sustento (agricultura y pesca).

Los arroyos de los que dependen para obtener agua están muy contaminados por los vertidos de petróleo.

Además, se han incendiado los bosques para intentar, de un modo muy torpe, limpiar los daños ambientales y ocultar las pruebas de dichos vertidos.

Otro problema grave en los yacimientos petrolíferos de Nigeria es el tema del trasvase ilegal de petróleo (bunkering), mediante el cual se roba a diario una cantidad indeterminada de crudo.

Las petroleras como Shell acusan a las comunidades locales, alegando que el modo en que han alterado los oleoductos para intentar robar crudo ha provocado los actuales problemas medioambientales. Sin embargo, la cantidad de crudo que se roba cada año es tan enorme que solo podría explicarse con un robo a gran escala.

En junio del 2012, el periódico Financial Times citó a Ngozi Okonjo-Iweala (el ministro nigeriano de economía), quien explicó que cada día se roban 400.000 barriles de crudo.

El trasvase ilegal persiste porque las petroleras se niegan a instalar contadores en las bocas de los pozos o las estaciones de flujo, lo cual permitiría a Nigeria saber exactamente cuánto petróleo se extrae a diario y, por extensión, cuánto se pierde. El trasvase ilegal constituye una enorme empresa internacional de proporciones alarmantes.

 

Ogonilandia

Una de las comunidades (Goi en Ogonilandia) ha quedado totalmente arrasada por los vertidos de petróleo y los incendios.

Puede que sea la única comunidad del mundo devastada (sin ninguna persona viviendo allí) por las actividades de una gran empresa de combustibles fósiles.

Si se visita Goi hoy en día se verán las pruebas irrefutables del ecocidio y de delitos flagrantes contra la Madre Tierra.

Estanques y manglares quemados, edificios en ruinas y una masa aceitosa de agua dan la bienvenida a los visitantes.

Por desgracia, algunos niños y ancianas siguen usando esta agua contaminada para cocinar, a pesar de la constante capa de crudo que la cubre.

Cuando les preguntan cómo es que todavía se atreven a meterse en el agua turbia, la típica respuesta es que simplemente no les queda otra.

El tema de las opciones es importante. En agosto del 2011, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente publicó un informe abrumador que evaluaba el medio ambiente en Ogonilandia.

Uno de los datos que reveló el informe fue que todas las masas de agua en Ogonilandia están contaminadas con altos niveles de hidrocarburos.

Asimismo, reveló que en algunas zonas la tierra está contaminada hasta una profundidad de cinco metros.

El aspecto más preocupante del informe es que se necesitarían unos 30 años de trabajo para limpiar el medio ambiente de esta región. Como en Ogonilandia la esperanza de vida apenas supera los cuarenta años, está claro que la mayoría de sus habitantes nunca verá un medio ambiente limpio.

El pueblo ogoni expulsó a Shell de Ogonilandia en 1993, debido a la falta de respeto que mostraba la empresa por el pueblo y el medio ambiente.

Aunque Shell lleva desde entonces sin operar los pozos de Ogonilandia, los vertidos de petróleo se han seguido dando en el territorio, debido a la presencia de oleoductos de alta presión que transportan crudo cruzando la región hasta una terminal de exportaciones (en Bonny).

La destrucción del medio ambiente de Ogonilandia y de las otras comunidades del delta del Níger ofrece el típico contexto en el que la llamada “responsabilidad social corporativa” (RSC) se considera claramente contradictoria.

Las empresas como Shell participan activamente en la construcción de centros de salud como parte de sus proyectos de RSC. Sin embargo, en una situación con altos niveles de contaminación debido a los vertidos de petróleo y la quema de gas, estos proyectos son como inyectarse veneno y luego tomar de vez en cuando una aspirina como antídoto.

Asimismo, por un extraño arreglo, los proyectos de RSC en las comunidades petroleras de Nigeria se consideran parte del coste de producción del crudo y, por tanto, no se financian con los enormes beneficios de las empresas.

No son nada más que cortinas de humo.