Tras el cierre de Idomeni, ¿cumplirá Europa su promesa?

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El campamento de Idomeni, en la frontera entre el norte de Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM), se ha convertido en uno de los símbolos del desplazamiento masivo de refugiados de 2015 y 2016.

Por aquí pasaron miles de niños y niñas, de mujeres y hombres, a pie, cargados con bolsas, algunos empujando en silla de ruedas a sus seres queridos, en un vano intento por llegar a la seguridad del norte de Europa. Hungría fue la primera que cerró sus fronteras y, como fichas de dominó, siguieron su ejemplo un país tras otro.

Macedonia cerró su frontera el 9 de marzo de 2016. Sin previo aviso, Grecia se encontró con miles de refugiados en sus fronteras. Refugiados que hacían frente al viento, la lluvia, la nieve y las altas temperaturas con la esperanza, vana, de una reapertura próxima de la frontera.

Entre el 24 y 26 de mayo, el campamento improvisado de Idomeni fue finalmente evacuado por la policía griega. Los periodistas Isabelle Merminod y Tim Blaster viajaron hasta él para dar testimonio de lo que allí acontecía.

 

27 de abril de 2016, Isabelle Merminod

Los refugiados de Idomeni proceden sobre todo de Siria, un país devastado por la guerra, pero también de Irak, Afganistán, el Magreb y zonas del África subsahariana. La mayoría atravesaron los pocos kilómetros de mar que separan Turquía de las islas griegas a bordo de decrépitos barcos y botes inflables. A su llegada a Grecia obtuvieron un pase que les autorizaba a cruzar el territorio griego en dirección a los países del norte de Europa. Pero, cuando cerraron las fronteras, quedaron allí atrapados.

 

22 de mayo de 2016, Isabelle Merminod

El campamento de Idomeni estaba lleno de niños. Allí nacieron varios “bebés de Idomeni”. Algunos de los más pequeños permanecían en la seguridad que encontraban entre las piernas de sus padres. Los más atrevidos jugaban, a veces en las zonas menos seguras del campamento, para matar el aburrimiento mientras esperaban la reapertura de la frontera. Algunos permanecieron en el campamento de Idomeni durante casi tres meses. ACNUR, la agencia de refugiados de las Naciones Unidas, afirma que el 38 % de los refugiados que han llegado a Grecia son niños.

 

26 de mayo de 2016, Isabelle Merminod

En su momento álgido, Idomeni albergó a unas 14.000 personas, muchas de ellas familias, y hasta 2000 niños y niñas. Voluntarios de todo el mundo colaboraron en su educación, dándoles clases de matemáticas, árabe, kurdo e inglés. Un docente refugiado expresó su consternación al ver que había niños —que tras años sin escolarizar debido a la guerra en Siria— no podían leer ni escribir en su propio idioma.

 

20 de april de 2016, Isabelle Merminod

A la espera de la reapertura de la puerta de entrada a Macedonia, los refugiados se atrincheraron en esta parcela, impotentes ante la imposibilidad de presentar su solicitud de asilo en Grecia o de reubicación en Europa, ya que estos trámites sólo se podían llevar a cabo a través de una dirección de Skype, que rara vez respondía. Con la esperanza desvaneciéndose día a día, familias enteras se aferraron a sus refugios, soportando el viento, la lluvia, el calor y el polvo del norte de Grecia, hasta su evacuación final, entre el 24 y el 26 de mayo de 2016. Quienes montaron sus tiendas en la estación ferroviaria de Idomeni pudieron protegerse del barro, sin embargo, nunca llegaron a cruzar una frontera que ya no volvió a abrirse para ellos.

 

22 de mayo de 2016, Isabelle Merminod

Dos días antes de la evacuación, payasos voluntarios representan una última función que hace las delicias de niños y adultos y les ayuda a evadirse, apenas un rato, de la preocupación por su incierto futuro. En Idomeni colaboraron voluntarios de todo tipo: médicos, enfermeras, mecánicos, bomberos, técnicos expertos en telefonía satélite y personas sin una formación concreta, pero rebosantes de empatía. Algunos voluntarios, procedentes de todo el mundo, pidieron excedencia para poder distribuir alimentos y ropa, tratar a los niños en las clínicas gratuitas, jugar con ellos y darles clase. Todo contribuía al funcionamiento del campamento, ocasionalmente caótico.

 

26 de mayo de 2016, Isabelle Merminod

Durante la evacuación de Idomeni no se produjeron incidentes violentos. Agentes de policía de paisano obligaron a periodistas y voluntarios a abandonar el campamento y, una vez evacuados, lo nivelaron con apisonadoras. El ejército y la policía trasladaron a los refugiados a un campamento oficial, a casi 80 kilómetros, ubicado cerca de Tesalónica, la segunda ciudad más importante de Grecia. Un hombre sirio, de 24 años, resumía: “Cuando una mañana abres tu tienda y ves botas de policía frente a tu puerta, no tienes otra opción que hacer la maleta y marcharte”.

 

23 de mayo de 2016, Isabelle Merminod

Helal, refugiado iraní y veterano del campamento, muestra sus dibujos la víspera de la evacuación de Idomeni. “En equilibrio sobre la hoja de una cuchilla” ilustra posiblemente la sensación de estar atrapados en Idomeni, sin dinero, en manos de contrabandistas que les piden entre 800 EUR y 2000 EUR por el viaje a Serbia y sintiendo cómo se desvanece la esperanza.

 

23 de mayo de 2016, Isabelle Merminod

Semanas antes de la evacuación, las autoridades invitaron a los refugiados a abandonar el campamento y pusieron autobuses a su disposición. Sin embargo, algunos refugiados temían trasladarse a campamentos en los que se decía que las comunicaciones no eran buenas. Temían que si prohibían la presencia de la prensa, caerían en el olvido. Pero, a medida que se acercaba la fecha de cierre de Idomeni, mucha gente se trasladó a los campamentos oficiales “voluntariamente”.

 

26 de mayo de 2016, Isabelle Merminod

En el campamento de Kalochori, a las afueras de Tesalónica, un inmenso almacén custodiado por la policía alberga más de cien tiendas de campaña en las que habitan casi 500 refugiados. A pesar de estar vallado, parece que los refugiados pueden salir y entrar a su antojo, por el momento, aunque la prensa tiene prohibida la entrada. El gobierno griego empezó recientemente a inscribir a todas las personas que llegaron a los campamentos oficiales antes del 20 de marzo de 2016. La inscripción —primer paso para la reubicación en el norte de Europa— ha comenzado. Renace la esperanza.

 

26 de mayo de 2016, Isabelle Merminod

ACNUR ha expresado su preocupación por las condiciones de algunos de los campamentos oficiales, que como éste llamado Sindos, que antes eran almacenes y apenas tienen los servicios más básicos.

En septiembre de 2015, la UE prometió reubicar a 66.400 refugiados fuera de Grecia antes de septiembre de 2017. El 7 de junio de 2016, solo habían sido trasladados 1.281 refugiados. Grecia tiene una población de unos diez millones de personas y, la UE, una población total de más de 500 millones. ACNUR dice que Grecia está albergando a unas 46.000 personas en su territorio. ¿Cumplirá algún día Europa su promesa de reubicarles?

 

Este artículo ha sido traducido del inglés.