¿Vamos hacia una “primavera colombiana”?

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Frente a la confusión -ampliamente mediatizada- que suscitaron los resultados del plebiscito del domingo 2 de octubre, un despertar ciudadano tomó el relevo de la inacción política y las movilizaciones no han parado de crecer.

Las asambleas de jóvenes y los miles de personas que han salido a manifestar reclaman, todas, unidad y paz. Sin exenciones ni dilaciones.

Decenas de carpas están plantadas en la Plaza de Bolívar en Bogotá, (lugar emblemático de las movilizaciones ciudadanas) en un “campamento permanente por la paz”, sin intención de desmantelarse hasta que se apruebe un acuerdo definitivo. El país no había conocido tal agitación popular desde que, en 1991, el movimiento de la Séptima Papeleta diera lugar a la Asamblea Constituyente.

La semana pasada, a pesar de reuniones inéditas, juegos de poder sin fin, las evidentes manipulaciones de la oposición, el comunicado conjunto del Gobierno y las FARC precisando que mantendrán los avances humanitarios del acuerdo y el cese al fuego durante las nuevas conversaciones, y de un premio Nobel que le devolvió al presidente Juan Manuel Santos un cierto margen de maniobra, no se planteó ninguna solución real.

Este lunes, la oposición por fin hizo públicas sus propuestas. Sin sorpresas. Entre ellas están el rechazo a los puntos clave de la justicia transicional – núcleo del acuerdo de La Habana para la Terminación del Conflicto Armado –, como la jurisdicción especial para la paz, que prevé penas alternativas y sería competente para juzgar a civiles, miembros de las fuerzas de seguridad y guerrilleros de las FARC.

Algunos consideran los recursos eminentemente jurídicos, mientras que otros piensan ya en organizar una nueva votación en la región de la Guajira y en la costa Caribe en donde el huracán Matthew limitó fuertemente la participación en las urnas ; la repetición del plebiscito por presunto fraude electoral (por las manipulaciones y tejemanejes de la campaña del « no ») o la alternativa mencionada por el ex Presidente de la Corte Constitucional, Eduardo Cifuentes : usar la figura del « cabildo abierto » (asamblea general popular).

Sin embargo, la opción más segura – a pesar de su complejidad – parece ser la de las negociaciones políticas en curso entre el Gobierno y los distintos sectores de la oposición.

Tan es así, que hasta el sector empresarial se puso de acuerdo y publicó una carta común, firmada por 400 líderes industriales, reclamando la aprobación urgente de un gran « Pacto Nacional por la Paz ».

Entre tanto, las delegaciones de las comunidades indígenas, campesinas y de « víctimas » comienzan a llegar a Bogotá. Se espera la llegada de más de 3000 víctimas de las regiones y 7000 representantes indígenas. El miércoles se celebrará una gran ‘Marcha de las flores’ para recibirlos en las calles de la capital, convocada por las universidades, organizaciones juveniles, la Unidad para las víctimas y la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).

Históricamente, la sociedad civil colombiana ha vivido en peligro, estigmatizada y sin fuerza real entre los jóvenes ; pero este duelo colectivo ha provocado una reacción necesaria : un corto circuito de la anestesia generalizada de toda una generación, que comienza a ver que no puede permanecer de brazos cruzados esperando que otros decidan por ella.

Si este despertar se inscribe en el tiempo, si de estas movilizaciones nacen propuestas concretas, estaríamos ante el comienzo de una nueva etapa. El paso de lo « políticamente correcto » a lo « políticamente activo ».

Juntos, podrían curar esta herida abierta que supone, no solo el conflicto armado, sino el desinterés o el temor y el desprecio generalizados frente a los asuntos « políticos », que permiten, de manera indirecta, que estas situaciones perduren.

« Tomen un círculo, acarícienlo, y se convertirá en un círculo vicioso », afirmaba Ionesco. La única salida del círculo sería entonces su ruptura, y ésta, la ocasión perfecta para hacer del dolor y la incomprensión una fuerza motriz de cambio político y social.

 

This story has been translated from French.