España: la lucha por el derecho a la vivienda

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La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha sido una de las asociaciones galardonadas con el Premio del Ciudadano Europeo 2013.

El Parlamento Europeo reconoce su “labor en la defensa de los derechos humanos y los valores europeos en un ámbito europeo y transnacional”, según han declarado miembros del jurado en el acto de entrega el pasado 23 de septiembre.

Esta organización, formada por miles de voluntarios, combate de forma activa y pacífica la desprotección a la que se enfrentan miles que ciudadanos en riesgo de perder su vivienda.

“Nosotros vamos a seguir denunciando esta estafa hipotecaria, pero también actuando incluso, si hace falta, recurriendo de forma masiva a la desobediencia civil.

Como ya lo hemos hecho para parar centenares de desahucios”, afirmó una de las portavoces de la organización, Ada Colau, durante la recogida del galardón.

“Es una vulneración flagrante de los derechos humanos, hablamos de 500.000 ejecuciones hipotecarias en los últimos cinco años”, recordó Colau en su intervención.

 

Especulación incontrolada, la explosión de la burbuja

El precio del suelo se incrementó un 500 por ciento entre 1998 y 2005, según el Banco de España. Los precios medios de la vivienda aumentaron un 149 por ciento entre 1997 y 2004, según recoge el informe anual de la Relatora Especial sobre el Derecho a una Vivienda Adecuada de Naciones Unidas, Raquel Rolnik.

Tan solo en 2005 se construyeron 812.294 viviendas, más de las que se edificaron en Alemania, Francia y el Reino Unido en su conjunto.

También Naciones Unidas, tras una visita al país a finales de 2006, advirtió sobre las causas y consecuencias de este fenómeno: “factores económicos y financieros, entre los que cabe mencionar la especulación generalizada, han tenido efectos negativos en el derecho a una vivienda adecuada en España.

Lo elevado de los precios y la falta de parques de vivienda pública, en particular de viviendas de alquiler, han afectado a grandes sectores de la población”.

Durante esos años, las entidades financieras concedían créditos hipotecarios de hasta el 100 por cien del valor del inmueble lo que provocó el sobreendeudamiento de cientos de miles de ciudadanos.

Tras explotar la burbuja, en un contexto de crisis económica, centenares de miles de personas se enfrentan a no poder pagar su vivienda, pero debido a la legislación española, entregar el inmueble al banco no significa terminar con la deuda contraída.

 

El derecho a una vivienda digna

En febrero de 2009 surge públicamente la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), una red nacional de voluntarios que buscan “luchar contra la vulneración del derecho a una vivienda digna”, según explican desde la organización.

Poco a poco se fue creando una red de voluntarios que asesoraba a aquellas personas que no pudieran seguir pagando sus casas.

Bajo el lema “STOP Desahucios”, decenas de ciudadanos acuden a los bancos o cajas de ahorros y se manifiestan frente a la policía que va a ejecutar un desahucio por falta de recursos económicos.

Hasta ahora la PAH ha conseguido paralizar 757 desahucios. Durante el año 2012, cada 15 minutos un ciudadano fue desahuciado de su primera vivienda por impago de créditos, 30.034 en total, según un estudio del Colegio de Registradores de la Propiedad de España.

Así se desahució a una familia en Madrid la madrugada del 25 de septiembre, a pesar del apoyo ciudadano.

Dación en pago con carácter retroactivo

La PAH redactó y fomentó una propuesta de modificación de ley para regular la dación en pago, de manera que, en los casos de residencia habitual y deudores de buena fe, si el banco ejecuta la hipoteca y se queda la vivienda, la deuda quede liquidada, como sucede en otros países de la UE o en EE.UU.

Este mecanismo, la iniciativa legislativa popular (ILP), requiere reunir al menos 500.000 firmas de apoyo.

En el caso de la ILP para la dación en pago con efecto retroactivo, la paralización de los desahucios y el alquiler social a precios asequibles, se consiguieron más de 1.400.000 firmas.

Luego de haberla presentado en febrero, la organización recurrió a su retirada simbólica tras ser fusionada con un texto propuesto por el Gobierno que “traiciona su espíritu”, según denunció Colau.

En marzo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea consideró en una sentencia que determinadas cláusulas de los contratos hipotecarios son abusivas.

También valoró que la ley hipotecaria española vulnera los derechos de los consumidores.

 

De desahuciados a activistas

Hace dos años Javier, soldador de oficio, perdía por cuarta vez su trabajo.

“Los ingresos no nos llegaban para todo. Entonces nuestro hijo tenía ocho años y dejamos de pagar el piso”, recuerda su mujer, Gloria Chaparro, de 38 años de edad.

Su familia se enfrentó a la posibilidad de perder su hogar en la ciudad de Zaragoza. Una vivienda en un edificio de 40 años, con 62 metros cuadrados y dos habitaciones, con una hipoteca de 151.000 euros.

 

“Si no llega a ser por STOP Desahucios perdemos nuestra casa”, sentencia Chaparro.

“Negociamos con el banco gracias a STOP Desahucios, hicimos protestas delante de la oficina y concedimos una entrevista a la televisión autonómica.

Como para ellos es un muy importante la imagen, me llamaron y me hicieron una oferta”, relata Chaparro. “Me concedieron la dación en pago y más tarde un alquiler social de 200 euros. Así podemos empezar desde cero”.

Gloria Chaparro es ama de casa. Ahora su hijo tiene 10 años y ella trabaja como una voluntaria más en la sede de la PAH Zaragoza.

“Con esto nos devolvieron la vida, podíamos haber pasado a la exclusión social y nos dieron una segunda oportunidad”, reconoce.

Desde su sede todos los lunes hacen reuniones informativas, para “dar la bienvenida y que la gente se presente y pierda la vergüenza, porque esto le puede pasar a cualquiera”, explica Chaparro.

El servicio de voluntariado también incluye asesoría jurídica gratuita de ayuda a los afectados.

Gloria quiere mandar un mensaje de esperanza: “Se lucha mucho, hay muchas ganas de seguir luchando y aquí no se para ante nada.

Yo quiero que la gente sepa que merece la pena, no hay que avergonzarse, de esto se sale”.