Los guardias del sector privado de Kenia ganan en seguridad gracias a la organización sindical

Los guardias del sector privado de Kenia ganan en seguridad gracias a la organización sindical

In Kenya, private security guards are often on the frontline in the fight against terrorism.

(AP/John Muchucha)
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El trabajador de la seguridad privada John Wafula dedica las 12 horas de su jornada laboral a vigilar. Su cometido es hacer frente a toda situación que pudiera provocar daños a las personas que acceden al edificio Nation Centre, en pleno centro de Nairobi, la capital de Kenia.

Este corpulento padre de tres hijos tiene 47 años y rezuma elegancia: pelo recién cortado, botas limpias y un uniforme bien planchado. Acaba su jornada laboral a las 18:00 y tiene que desplazarse una hora desde el distrito financiero capitalino hasta su hogar en Kawangware.

Con un salario mensual de 20.000 chelines kenianos (aproximadamente 196 dólares USD, o 167 euros), Wafula es uno de los 45.000 guardias afiliados al sindicato de trabajadores de la seguridad privada Kenya National Private Security Workers’ Union (KNPSWU) y está muy contento de formar parte de dicha organización sindical.

“Hace diez años la situación era muy dura. Las condiciones laborales eran pésimas y los salarios bajos estaban a la orden del día. Sin embargo, ahora todo ha cambiado gracias a la brillante representación de nuestro sindicato”, explica Wafula a Equal Times.

Teniendo en cuenta lo comunes que son los conflictos laborales en Kenia (numerosos trabajadores del sector público, como médicos, enfermeras y docentes, están haciendo huelga actualmente para exigir unos mejores salarios y condiciones laborales), las alentadoras palabras de Wafula constituyen una prueba clara de los avances que ha conseguido el sindicato trabajando duro para garantizar unas jornadas laborales más cortas y unas mejores condiciones laborales para sus miembros, es decir, para los guardias de seguridad en residencias privadas, edificios públicos, empresas y eventos.

Desde 2009, la industria de la seguridad privada ha crecido espectacularmente en Kenia, pues el país se convirtió en el objetivo de frecuentes atentados terroristas de extremistas islámicos procedentes de la vecina Somalia.

Charles Arori, un representante de los trabajadores empleado en una sucursal local de la empresa mundial de seguridad G4S, asegura que en los últimos diez años las mejoras en el bienestar de los trabajadores de la seguridad privada han llegado a cuadruplicar el salario de algunos de ellos.

“La cifra de despidos ilegales también se ha reducido porque el sindicato se ha hecho cargo de los casos. Asimismo, nuestros miembros rara vez se ven sometidos a largas jornadas laborales sin festivos”, afirma Arori.

“Muchas empresas que normalmente no aportaban las cotizaciones obligatorias [a la seguridad social] ahora sí lo hacen. Y también muchos empleadores están ofreciendo cursos de formación a los guardias”.

Mejora la situación

Las espectaculares mejoras en el bienestar de los guardias de seguridad privada en Kenia son el tema de un nuevo informe publicado por la fundación alemana Friedrich-Ebert-Stiftung (FES).

El informe, titulado El papel de los sindicatos en la transformación. Desarrollo y uso de los recursos del poder: el caso del Sindicato Nacional de Kenia de Trabajadores de la Seguridad Privada, fue redactado por los investigadores kenianos Jacob Omolo y Emily Odhong.

El KNPSWU fue fundado en 1960 como Sindicato de los Vigilantes Nocturnos (Night Watchmen Union) con el mandato de garantizar, promover y proteger los derechos de los guardias de seguridad privados en Kenia.

Sin embargo, hasta hace poco se ha visto asolado por unos dirigentes con escasas cualidades, ya que la mayoría de ellos procedían de sectores diferentes al de la seguridad privada. Como resultado, el sindicato sufrió una pérdida masiva de afiliados.

Desde que se abordaron estas cuestiones, la afiliación al sindicato aumentó de tan solo 327 personas en 2011 a más de 45.000 en 2016, de la cifra total estimada de 450.000 guardias de seguridad privada empleados en Kenia y 2.000 empresas registradas.

“El sector informal representa una proporción relativamente pequeña de los afiliados al sindicato que se calcula asciende a menos del 5%”, destaca el informe. “Esto significa que más del 95% de los miembros del sindicato proceden de empresas de seguridad privada grandes, medianas o pequeñas en el sector formal”.

Además, alrededor de un tercio de los miembros del KNPSWU son mujeres, una cifra impresionante que constituye una prueba clara de la habilidad que demuestra el sector para diversificar, modernizar y “romper los estereotipos de género”, según Arori.

Asimismo, el informe destaca que “las empresas del sector formal trabajan junto a las del sector informal [en Kenia] y debido a la estructura de mercado segmentada con clientes de ingresos altos, medios y bajos, los intereses y niveles de satisfacción de las necesidades básicas de los miembros del sindicato son totalmente diferentes”.

Tras varios años de una representación sindical fracturada, los guardias se habían visto condenados a trabajos mal remunerados e inseguros en una industria caracterizada “por las subcontratas, la externalización y la segmentación del mercado que enfrentaban a las empresas grandes, medianas y pequeñas, así como a las microempresas”.

Sin embargo, gracias a un eficaz liderazgo sindical se ha logrado mejorar significativamente la situación de los trabajadores del sector.

“El KNPSWU puede enorgullecerse de tres factores clave que explican su gran éxito: el enorme crecimiento de su base de afiliados, su capacidad para fortalecer la cohesión y solidaridad internas y su obtención y uso estratégico del poder institucional”, explica el informe.

Aumento del poder de los trabajadores

El KNPSWU ha conseguido reforzar la cohesión interna entre los líderes y las bases, “pasando de una historia salpicada de conflictos por el liderazgo, golpes para hacerse con el control del poder y fusiones y escisiones a ser un sindicato relativamente estable”, recoge el informe.

Para desarrollar puntos en común y garantizar que se siga el interés colectivo en el conflicto de intereses, el sindicato diseñó un mensaje de campaña donde exponía con toda claridad que se trata de una organización “formada y dirigida por guardias de seguridad privada y propiedad de los mismos, y no de personas ajenas al sector”.

“Funcionó a la perfección y proporcionó a los nuevos miembros y a los ya existentes un sentimiento de confianza en los líderes del sindicato”, explicó el secretario general del KNPSWU, Isaac Andabwa, a Equal Times.

Las principales ventajas de contar con un sindicato gestionado por guardias son, entre otras, un aumento de la visibilidad entre las bases, el fortalecimiento de las estructuras y la formación de los representantes sindicales, el afianzamiento de los procesos ascendentes y un mayor énfasis en la importancia social del trabajo de los guardias.

Entre los ámbitos para la mejora del bienestar en los que se centró el sindicato durante su estrategia de campaña se encuentran asuntos fundamentales como los salarios, las jornadas laborales, el pago de horas extra y el derecho a permisos y vacaciones.

Antes de la campaña, por ejemplo, la mayor parte de los guardias ganaban unos salarios básicos que a veces ni alcanzaban los 37 USD al mes (unos 32 euros), es decir, alrededor de un tercio del salario mínimo que por ley asciende a 110,31 USD (unos 94 euros). Además, trabajaban una media de 71 horas por semana sin remuneración de las horas extra, bastantes más que las 52 horas estipuladas en la Orden de regulación de salarios (Servicios de seguridad y protección) de 1998. Asimismo, los permisos de vacaciones anuales se aplicaban mediante días libres y no como días de vacaciones reales.

El KNPSWU ha obtenido un considerable poder institucional aumentando su cifra de afiliados y reforzando así su cohesión interna, lo cual a su vez le ha permitido influir en las políticas mediante el diálogo social, la creación de un consejo de salarios para los trabajadores de la seguridad en 2013 y mediante la negociación de diversos convenios colectivos.

La falta de una normativa gubernamental, la mala representación sindical y los años de corrupción habían obstaculizado los esfuerzos para lograr unos mejores salarios para los guardias, ya que, según Andabwa, las empresas de seguridad deshonestas violaban los derechos de sus empleados sin ningún tipo de cortapisa.

Sin embargo, lentamente se han ido logrando cambios. Por ejemplo, el KNPSWU presionó con éxito al gobierno de Kenia para que exigiera a todas las entidades de contratación pública un certificado obligatorio del Ministerio de África Oriental para la Protección Social, Laboral y Comunitaria (MEACL&SP) que ratifique su cumplimiento de las condiciones mínimas y obligatorias de empleo antes de otorgarles cualquier contrato de servicio.

Además, en una reunión que se celebró a finales de diciembre de 2016 en la residencia oficial del presidente Uhuru Kenyatta, este ordenó al Ministerio de Trabajo el cierre de todas las empresas privadas de seguridad que incumplan la ley sobre el salario mínimo.

Las medidas de presión “tenían como objetivo aumentar la capacidad de influencia política del sindicato y consolidar al mismo tiempo su capacidad representativa”, asegura el informe.

Para las bases, la afiliación sindical ya no constituye un motivo de victimización de los guardias de seguridad privada, mientras que en años precedentes hubieran sido despedidos, discriminados, trasladados o penalizados por participar en actividades sindicales.

Andabwa afirma que el sindicato ha garantizado el compromiso de los interlocutores al más alto nivel para que lleven a cabo reformas con el objetivo de mejorar el bienestar de los guardias de seguridad privada, incluida la estratificación salarial en base a la organización de dichos trabajadores en tres grupos diferentes (basados aproximadamente en si trabajan en empresas de seguridad de nivel alto, medio o bajo).

El secretario general del KNPSWU también destaca que la Ley de Regulación de la Seguridad Privada de 2016, recién aprobada y por la que luchó el KNPSWU durante varios años, impulsará aún más las actividades del sector, ya que contempla la regulación de dicha industria (por ejemplo, garantizando el registro y las licencias de todas las empresas de seguridad privadas de Kenia), así como un marco de cooperación con los organismos estatales de seguridad.

Andabwa admite que todavía queda un largo camino por recorrer para garantizar que los guardias de seguridad gocen de unas condiciones laborales de categoría mundial, pero afirma que se están logrando avances.

“Sueño con garantizar el empoderamiento pleno de nuestros guardias de seguridad para asegurarnos de que resulten un complemento eficaz de la tarea de nuestros organismos de seguridad”, declara Andabwa.“No vamos a descansar hasta que lo logremos”.