Por qué abandonamos las conversaciones sobre cambio climático

 

El pasado jueves, los sindicatos – junto con sus asociados de la sociedad civil provenientes de diversas organizaciones medioambientales, de desarrollo, de mujeres y pro justicia social – abandonaron la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP 19) en Polonia, un día antes de que concluyera.

Aunque se trató de un acto de protesta y solidaridad, también lo hicimos porque tenemos un profundo respeto por este proceso.

Siempre hemos creído que la COP es el único espacio en el que los gobiernos pueden acordar la solución que garantice proteger a la gente y al planeta.

Pero la solución tiene que encontrarse con la participación de todos los países de una manera democrática.

Es justamente el respeto por este proceso internacional y su principal objetivo – mantener las emisiones de gases de efecto invernadero dentro de límites seguros garantizando un desarrollo sostenible – lo que nos llevó a abandonar las conversaciones.

Casi podrí decirse que los Gobiernos salieron antes que nosotros. Muchos vienen hablando desde hace años sobre su compromiso hacia el proceso, pero ese compromiso retórico se desdice en cada una de sus aportaciones.

Los Gobiernos de todo el mundo llevan años construyendo una arquitectura compleja respecto al cambio climático, que no se acompaña de los compromisos necesarios en mitigación, adaptación o compensación a las comunidades afectadas.

Llevan años vendiendo como ‘avances’ sus pasos pequeños e incoherentes, cuando en realidad en términos globales sólo significan un retroceso en ambición.

La falta de compromiso de aquellos que deberían estar encabezando el cambio, los países desarrollados, es especialmente criminal.

Pero nuestra salida no debe confundirse con un abandono.

Ahora más que nunca estamos comprometidos con la lucha contra el cambio climático. Queremos apostar más que nunca por cambios hacia modelos productivos bajos en emisiones, que garanticen trabajos decentes para los trabajadores hoy, y también para las generaciones venideras.

Abandonamos la COP 19 porque nos abochornaba ser parte de una discusión en que los negociadores y ministros llegan sin mandato para negociar nada que responda a la magnitud del problema.

No constatamos avances en cuanto a objetivos y medidas a corto y medio plazo, que garantizasen el cambio necesario a largo plazo que expresan defender hipócritamente los Gobiernos.

Con lo que había encima de la mesa el jueves no se puede llegar a un acuerdo para 2015 que responda al desafío del cambio climático. Y necesitamos desesperadamente que se alcance.

Evidentemente, esto no es nada nuevo. En anteriores COP nos encontramos con respuestas similares, pero hemos esperado pacientemente a que algo cambiara – aunque la ciencia nos indica de manera clara que la espera equivale a un suicidio colectivo.

No podemos esperar más.

Ser testigos de esta falta de responsabilidad después de la tragedia ocasionada por el tifón Haiyan en Filipinas; ver que esta COP se había convertido en un escaparate de las empresas que figuran entre las más contaminadoras del mundo; ver que los compromisos previos son rechazados por los mismos Gobiernos que los hicieron apenas unos años antes, nos ha llevado a decir claramente que “ya basta”.

Sabemos que si queremos que las cosas cambien realmente, tenemos que intensificar la movilización.

Tenemos que volver con más fuerza, con más gente, con más ideas y con una sociedad mucho más movilizada dispuesta a luchar contra el cambio climático y garantizar una ‘transición justa’.

La diversidad de la coalición que se formó para abandonar las negociaciones fue impresionante, tanto como su profundo sentido de solidaridad.

El hecho de que mucha de la gente más comprometida con el proceso de la ONU estuviera fuera de la plenaria de la COP 19 debería servir de aviso a los Gobiernos de todo el mundo.

No vamos a permitir más hipocresía ni desafección colectiva. Este proceso es importante y lo vamos a levantar. ¡Volveremos!