"El mundo que conocemos ha llegado a su fin"

Q&A

Paul Mason es analista, autor (Postcapitalismo: Hacia un nuevo futuro) y periodista independiente. En febrero dimitió como editor de economía de Channel 4, apenas cuatro meses antes del referéndum sobre la permanencia/salida de Reino Unido de la UE, el conocido Brexit, para buscar una forma de periodismo más activista, libre de las reglas de imparcialidad que deben respetar las emisoras británicas.

Mason conversó con Equal Times durante el Festival de Periodismo Internacional de Ferrara (en el norte de Italia, celebrado entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 2016) sobre diversos temas, entre ellos los planes de Reino Unido de abandonar la Unión Europea, su modelo poscapitalista y el futuro de los medios de comunicación.

 

¿Qué opina de las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea sobre la salida de éste de la Unión Europea y la posibilidad de un “Brexit duro”?

Personalmente, inicié esta travesía pensando que me hubiera gustado hacer un Brexit progresivo, una salida hacia la izquierda, porque después de lo sucedido a Grecia, me convencí de que Europa era irreformable. Sin embargo, dada la dinámica de la situación británica, miré a mi alrededor y me di cuenta de que las fuerzas que deseaban salir eran las peores.

El Partido Laborista quería quedarse, los sindicatos querían quedarse, los conservadores que querían irse querían hacerlo para imponer más libre mercado y más leyes antiecologistas. Por lo tanto, solo había una opción.

Yo y otros tratamos de convencer a la gente para quedarnos y promover reformas más agresivas, pero no nos ayudó el hecho de que Bruselas y los otros 27 países de la Unión Europea, especialmente los alemanes, quisieran continuar como de costumbre. Al final, intentamos convencer a la clase trabajadora, que se sentía económicamente amenazada por la migración, de que había una solución distinta al Brexit, pero no pudimos hacerlo.

El Brexit va a tener lugar y nuestro trabajo consiste ahora en asegurarnos de que se produzca de la manera lo menos perjudicial posible. Ello significa que tenemos que luchar para permanecer en el mercado único; pero para permanecer en el mercado único, teóricamente debe contarse con la libre circulación. Tal vez se aplique una modalidad que sea algo menos que la libre circulación, pero la diferencia no será drástica.

Si podemos conseguirlo... sería todo un logro. Si hacemos lo contrario, el Brexit duro, el abandono total y el final de la migración van a perturbar la economía mundial y podrían destruir parte de la economía del Reino Unido.

 

Jeremy Corbyn se colocó a la cabeza del Partido Laborista por segunda vez en septiembre, esta vez contra su compañero de partido, Owen Smith. ¿Cuáles son sus puntos de vista sobre el futuro del Partido Laborista, dada la creciente distancia entre la mayoría de los parlamentarios laboristas y los nuevos miembros del partido?

El partido ha modificado fundamentalmente su carácter. Ahora es, con toda claridad y en gran parte, un antiguo izquierdismo socialdemócrata, pero entre sus miembros más jóvenes se observa un nuevo izquierdismo globalizado y globalista. Entre estas dos formas de izquierdismo podemos derrotar la derecha neoliberal del partido, siempre que haya democracia.

Lo que nosotros queremos [como miembros y partidarios del Partido Laborista] es ampliar la oferta política para aquellas personas que votaron por el Brexit. Tenemos que hacerles entender que el verdadero enemigo es la élite británica y que su amigo estratégico es el trabajador migrante.

 

¿Cuáles son las probabilidades de que los movimientos contra la austeridad de Europa tengan éxito, teniendo en cuenta lo que sucedió en Grecia con Syriza, proceso que usted siguió directamente en su documental #ThisIsACoup (Esto es un Golpe), y las dificultades actuales que atraviesa Podemos en España?

La Unión Europea tiene que reformarse o morir. Este es el problema de la izquierda: cómo reunir a las fuerzas para crear lo que [el intelectual comunista italiano Antonio] Gramsci denominó la “hegemonía” [o dominación ideológica]. Syriza pensó haberlo conseguido y, creo que en cualquier circunstancia normal, podría haberlo conseguido.

Syriza ganó el 45% de los votos, pidió una reforma generalizada, acorraló a la derecha y la dejó impotente. Sin embargo, evidentemente, la derecha contaba con el apoyo masivo de la élite europea, y la élite europea desmanteló efectivamente a Syriza.

Con Podemos se ha abierto un debate sobre la forma en que debe avanzarse. Yo diría que avanzar es tender hacia el centro en lugar de consolidarse como una fuerza de izquierdas. Podemos tiene que imaginarse a sí mismo como un movimiento de masas estilo Corbyn y tratar de vivir con ello, porque si hace algo diferente acabará quedándose con solamente el 20% de los votos.

 

¿Qué puede decirnos sobre su modelo de poscapitalismo y el espacio que podría ocupar en la actual Europa “irreformable”?

Mi modelo de poscapitalismo es muy sencillo: tenemos un Estado y un mercado y ambos pueden ser parcialmente reemplazados por un ’no-mercado’. [Con ello me refiero a] un tercer sector colaborativo y libre, en el que el dinero no funcione. Esta es la verdadera economía compartida, y no la versión de Uber.

La gente ya ha empezado a construir esta economía. Existen muchos proyectos donde el espacio es libre o donde se comparten los alimentos. Quiero que el movimiento de masas lo reconozca y lo fomente y diga: “Si no podemos resolverlo todo mediante impuestos y préstamos, hay cuestiones que podemos resolver dando autonomía a las comunidades locales para que puedan conseguirlas por sí mismas”.

 

Como periodista, ¿qué papel cree que pueden desempeñar los medios de comunicación para ofrecer una perspectiva progresista, especialmente en el Reino Unido?

El ciudadano común tiene que habitar los medios de comunicación. Los medios se justifican perfectamente en su búsqueda de voces auténticas. Durante el referéndum del Brexit, las voces racistas y xenófobas adquirieron legitimidad porque las progresistas y antirracistas se mostraron relativamente discretas. Creo que [los progresistas] necesitamos elevar nuestras voces.

También necesitamos exigir que los medios reflejen la realidad. En la década de los años 1930, la mayoría de los medios de comunicación empezaron a apoyar las políticas de derechas cuando existía una tendencia al fascismo. Algunos se dieron cuenta de que iban demasiado lejos y defendieron el liberalismo.

Recuerde que fue el periodista del Times, George Steer, quien cubrió el bombardeo nazi de Guernica y que ese era el periodismo predominante. El problema actual es que ninguna sección de la élite ha dejado de ser neoliberal. Necesitamos un nuevo tipo de medios de comunicación, unos medios que entiendan que el antiguo mundo ha llegado a su fin, que el neoliberalismo está asfixiándose y que la globalización solo puede salvarse haciendo a un lado algo de la tan extendida economía neoliberal.